La sorpresa de Chiquito Romero a su esposa en un programa radial tras ser el héroe de Boca Juniors: “Guercio no para de llorar”

El arquero visitó a su esposa apenas aterrizó en Ezeiza tras ser fundamental en el triunfo del Xeneize sobre Palmeiras en la semifinal de la Copa Libertadores

Deportes - Fútbol 06 de octubre de 2023 sanjuanhoy sanjuanhoy

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Sergio Romero fue el gran héroe de Boca Juniors en la semifinal de la Copa Libertadores. El emblemático arquero fue fundamental durante los 90 minutos tapando pelotas claves y volvió a ser protagonista en la tanda de penales que le dio el triunfo al Xeneize sobre Palmeiras para clasificar a la gran final que se disputará el 4 de noviembre.

El plantel de Jorge Almirón aterrizó en Argentina cerca de las 7 de la mañana y una hora más tarde el arquero 36 años apareció en el piso del programa El Club del Moro que se transmite por La 100 (FM99.9) para darle una sorpresa a su esposa, Eliana Guercio, que trabaja allí.

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“Qué hermosa historia de amor. Él viene de jugar y le va a dar un beso”, dijo Costa, una de las integrantes del programa cuando advirtieron que Romero estaba en la puerta del lugar. “Gritemosle por el balcón que no se vaya. Esto demuestra que si no te llama es porque no tiene ganas. Porque el chico viene”, acotó Maju Lozano, una de las co conductoras. “Estábamos haciendo el programa y la Guercio bajó corriendo. Está Chiquito Romero que pasó a saludar a la Guercio, a puro beso con Chiquito, después del triunfo de Boca anoche. Eso es amor, se vino de Ezeiza acá”, relató el conductor Santiago del Moro.

Chiquito ingresó al estudio y se quedó durante algunos minutos dando una entrevista donde habló de lo sucedido, pero también se expresó sobre su carrera. Allí ambos tuvieron un emotivo momento hablando del difícil proceso que atravesaron en familia por la lesión en la rodilla que tuvo a maltraer durante muchos años al arquero.

 “A lo largo de lo que fue mi carrera hemos luchado bastante nosotros. A ella no le gusta mucho que lo diga pero hemos luchado contra 15, 16 o 17 años contra una rodilla bastante molesta, inquieta. Esta última operación que me tocó el año pasado en Boca con el doctor Batista nos cambió la vida a los dos, a todo el mundo. Pasó a ser una rodilla como cuando tenía 16 años, una rodilla nueva, sin líquido, sin dolores, sin molestias. Me permitió volver a laburar de la mejor manera. Hoy en día poder disfrutar este presente para nosotros es espectacular. Demostrarle nuevamente a todo el mundo que uno está entero, activo, que uno puede. Porque se han dicho tantas cosas el año pasado... Por ahí no era para matarme a mí, era para matar a la dirigencia de Boca”, expresó Romero.

El subcampeón del mundo con Argentina en 2014 afirmó que, de todos modos, esos dichos no lo “afectan” y explicó: “Tengo una cabeza bastante particular. Nunca me molestó una crítica. Sé quién dijo cada cosa, eso sí, porque soy una persona que le gusta estar informada. Pero no me toca a mí, no me llega, por ahí le afectaba más a ella (Eliana Guercio) que a mí. Pero a mí no”.

Una de las escenas más emotivas llegó cuando Romero empezó a repasar que “trascendió los colores” de un club: “Soy hincha de Racing, pero me saco fotos con gente de Independiente, San Lorenzo, Huracán, de todo el mundo...”, mientras expresaba eso Del Moro reparó en que Eliana estaba visiblemente emocionada.

“La Guercio que no para de llorar porque ella conoce la interna, el sufrimiento”, dijo el conductor.

“Conozco el laburo y no bajar los brazos. La verdad que más allá de lo que uno pueda colaborar, si no está en él esa fuerza interior, es como todo. Vos podés, vos podés, pero soy yo el que tiene que ir, hacer la rehabilitación, hacer el ejercicio, que te duela, es un montón. Él tuvo de verdad un laburo durante muchos años de locos. Como todo el mundo con problemas. Vivir con dolor, porque es vivir con dolor, fue muy duro. Después se acostumbró... Y que ahora, yo soy de Boca, estando acá haya podido estar como está ahora me hace feliz porque sé que lo puede disfrutar, que no llega a mi casa a ponerse el hielo. Fueron 14 años”, graficó Guercio.

Cuando le preguntaron en quién pensó el arquero tras ser héroe en la tanda de los penales, rió y aclaró: “Acá la tengo al lado... En mis hijas que sabía que estaban felices, contentas, que era un alboroto, estaban como locas. Cuando llegué al vestuario lo primero que hice fue llamarla por teléfono a ella y me dice ahí tenés a una que ya está durmiendo, la otra estaba durmiendo con el perro en la cabeza. Luca que me decía papá, apuntaba al teléfono y a la tele. Jazmín ya es una bostera más, está más fanática que nunca”. Guercio y Romero son padres de cuatro hijos: Jazmín, Chloe, Meghan y Luca.

El futbolista ya había mencionado a Eliana apenas se consiguió la clasificación a la final y un periodista en el estadio le preguntó si habían ganado “a lo Boca”. Y él relató el llamado que tuvo con Guercio: “Mi señora lo primero que me dijo cuando me atendió el teléfono fue ‘a lo Boca’, así que habrá sido a lo Boca”.

En el programa radial, Guercio reparó en el profundo abrazo que su esposo se dio con el arquero Javi García: “Ayer se habló mucho del abrazo que se dieron cuando terminó el partido...”. Y Chiquito habló de tema: “Nos conocemos de tan chicos, él empujó en su momento para que esté acá. Me dijo deberías estar acá y probar esto. Que haya pasado tanto tiempo, porque con Javi no hablaba hacía como 14 años, que suceda, que estemos hoy, que nos abracemos, por eso cuando se me acercó ayer no fue sólo abrazarlo y darle un beso, sino levantarlo, estamos donde nosotros queríamos. Son momentos impagables”.

En un tono más distendido, Eliana recordó que Romero se entrenó en pandemia en el jardín de la casa y repasaron un curioso suceso que vivieron: “¡Probó el botín y se desgarró!”, dijo Romero entre risas. Y Eliana repasó: “Yo le dije querés que te patee hasta que llegue Ale, que era el entrenador de arqueros. En el jardín de mi casa, entre la galería, el espacio que había. Me dice sí, pero ponete botines para que no te duela el pie. Me pareció re divertido. Fui, me puse las medias hasta la rodilla, los botines, me abroché, todo bien ajustadito. Voy hasta la pelota y ¡pa!, dije uh que buenísimo. Le pegas con un botín y la pelota vuela. Me entusiasmé y en el segundo me desagarré. Toda la pantorrilla, pedí el cambio”.

El futbolista permaneció durante casi media hora en el piso del programa en un gesto que el propio Del Moro destacó: “No puedo creer que después de la noche de anoche, de haber viajado, sin dormir y todo vengas acá a saludar. Son Romeo y Julieta”. “Vine a darle un beso y me iba”, aclaró Chiquito. Y agregó: “¿Puedo decir una cosa? Este programa no es de entrevistas, es para que la gente se divierta, ¡estamos haciendo una entrevista! No dormí pero valió la pena hacer el saltito por la radio”.

“No es el mejor momento de mi carrera, he tenido momentos muy buenos. No sólo en la Selección, por ahí tuve picos muy altos en la Selección, pero tengo la suerte de que en cada club que he estado he dejado un lindo recuerdo. Eso para nosotros es impagable. Siempre se lo digo a ella: podemos volver a Holanda que nos reciben con los brazos abiertos, a Italia, a Francia que estuvimos un solo año, al United ni hablar, en United he tenido momentos que por ahí jugábamos un partido y gritaban ‘argentino, argentino’. Esos momentos son únicos, dentro de países como Inglaterra que primero están ellos y después los demás. Es increíble. En Boca he encontrado un momento único, volví a sentirme bien, contento, a disfrutar”, aclaró.

OTRAS FRASES DE ROMERO

El césped sintético que generó polémica en la previa: “Feliz por lo que logramos ayer. El piso de la cancha esa no acompañaba para nada. Sufría más que por el equipo, por mi rodilla, porque ese piso era durísimo. Pero se pudo lograr el objetivo”

Volver al Maracaná tras la final del Mundial 2014: “Es una alegría, no una revancha”.

El sueño de volver a la selección argentina: “Desde los 15 o 16 años que es un objetivo la Selección. 15 días antes sabía que salía la lista de la Selección y ya la esperaba”.

Objetivos en su carrera: “En el fútbol no tengo objetivos. La verdad es esa. Que mi familia disfrute, pueda ir a la cancha a ver el partido y lo disfrute. Ese es mi objetivo. Después si vienen partidos buenos, logros, el fútbol es muy cambiante: hoy te aplauden, mañana te putean”.

Qué decirle a los críticos: “Nada, el diario del lunes se los dice solo. No era un arquero retirado, no era un arquero roto, era un arquero que necesitaba mi tiempo y en Boca lo conseguí. Nadie me apuró, me operaron, me dieron mi tiempo, mi espacio, nos perdimos un descanso con la familia porque en noviembre no me tomé vacaciones, me quedé en el club trabajando todos los días solo con los kinesiólogos. Hoy estar donde estamos valió la pena ese esfuerzo y vamos por más”.

Rituales en los penales: “Son locuras que tengo en la cabeza. Nació en el 2014 (el ritual) y ya quedó. Cuando uno se aferra a esas cosas, son cábalas, son momentos. Creo que también es un poquito que el delantero te tiene que esperar que termines de hacer todas las tonterías que estás haciendo. Un poquito de todo eso. Pero no voy a hacerme cargo de los penales yo solo, tenemos un gran grupo de trabajo con Gayoso, con Javi García, Lea Brey. Lo dije ayer, que ese grupo de arqueros sea tan bueno humanamente, muy sano. Con Javi García me conozco desde que tengo 16 o 17 años, fue uno de los locos que decía vos algún día tenés que atajar en este club. Yo le decía llamalo... ¿Cómo no?”.

La promesa a sus compañeros en los penales y el curioso diálogo con Marcos Rojo: “Sí, dos... (iba a atajar). Un momento único de día anterior, estábamos con Marquitos Rojo tirados en la camilla masajeándoos los dos cada uno en nuestras rodillas operadas y a uno de los kinesiólogos se le ocurre decirme: ‘Bueno, negro, nos dijiste contra Almagro que ibas a atajar uno y atajaste dos, contra Nacional y Racing que ibas a atajar dos, mañana es el día que tenés que atajar tres’. Lo miro a Marcos y le digo: ‘Escuchame negro, ¿si no digo nada?’. ‘No, yo me muero de un infarto. Mentime aunque sea’. Cuando fui ahí sentía adentro mío que algo bueno iba a poder hacer para mis compañeros. Y a veces se me cruzan esas locuras de decirlo”.

¿La chilena fue la atajada más importante?: “Y sí... La verdad que sí porque era sobre el final, el último minuto. Si entraba esa pelota se terminaba todo, no había ilusión que levantar”.

La tensión del final: “Los muchachos hicieron un gran trabajo. Ponernos 1-0 de visitante contra un equipo como Palmeiras y en esa cancha que hervía era difícil. Y lo logramos. Una vez que nos pusimos arriba, sabíamos que debíamos manejar el partido. El problema fue cuando nos empataron y nos quedamos con uno menos. Ahí sí, el momento mío. En un momento lo miro al técnico diciéndole cuánto falta y me levanta dos dedos. ¿Dos minutos? Es momento que me saquen amarilla”.

El mensaje: “Nunca hay que bajar los brazos, los sueños hay que perseguirlos. En una cancha de fútbol arquero hay uno, jugadores hay 10. Al que no le toca jugar... A mí me tocó muchísimo tiempo no jugar, y tenía que esperar mi momento. Yo sabía que mi momento me iba a tocar en una copa y tenía que demostrar. Nosotros tenemos que estar preparados mentalmente, el arquero es muy particular. El mensaje es clarísimo, ir por tus objetivos y nunca cambiar la personalidad, lo que sos”.

Preparación mental para la exposición: “No entreno la cabeza, ya soy así. Últimamente en el deporte con el exitismo, el hay que ganar no podemos perder, se metió mucho la psicología y eso es algo muy bueno para los chicos. Nosotros en el club tenemos una psicóloga con el primer equipo. Es la encargada todo hacia abajo donde hay 2 o 3 más para reserva, juveniles e infantiles. Allá abajo tenés que construir, son los cimientos, para que cuando un chico llega las luces, los flashes, no lo vuelen. No estás acostumbrado a llegar ahí arriba. Lo que me pasó a mí cuando llegué recién al aeropuerto: 7.000 cámaras, yo quería seguir caminando hasta que me frenaron y no pude caminar más. No estás acostumbrado a eso”.

Aprendizaje constante: “A mi me tocó muchísimas veces perder, nunca gané en mi vida. Más perdí que lo que gané. Uno tiene que seguir, ese es el camino, nunca bajar los brazos, siempre estar predispuesto. Siempre escuchar la palabra de aquel que tenés cerca, te va a ayudar muchísimo. Más en el fútbol que tenés un montón de gente buena y un montón de gente muy mala. Entonces si vos estás abierto con los sentidos y los oídos y ves, vas a aprender un montón. Soy arquero, tengo 36 años y atajo desde los 10: al día de hoy no sé todo. Sigo aprendiendo”.

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