
Por primera vez, el 46,9% de los argentinos culpa al Gobierno por la crisis económica. El escándalo del jefe de Gabinete desata internas y opaca la agenda oficial en EE.UU.

El presidente, Alberto Fernández, cuestionó este sábado el operativo de la Policía de la Ciudad junto al domicilio de Cristina Fernández de Kirchner, en el barrio de Recoleta, donde se produjeron disturbios este sábado por la tarde: "Lejos de aportar a la tranquilidad invocada, generó un clima de inseguridad e intimidación", sostuvo.

Para el jefe de Estado, la responsabilidad de los desmanes es del Ejecutivo porteño: "Expreso mi más enérgico repudio a la violencia institucional desatada por el Gobierno de la Ciudad frente a una masiva manifestación de ciudadanas y ciudadanos expresándose en libertad y en democracia", enfatizó.


Con ese tono crítico, siguió: "Las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires y sus fuerzas de seguridad deben trabajar para cuidar la seguridad ciudadana evitando crear contextos de hostilidad ante masivas movilizaciones".
Fernández remarcó que "es imperioso que cese el hostigamiento a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y garantizar el derecho a la libre expresión y manifestación de los ciudadanos y ciudadanas".
Por último, pidió "a la dirigencia opositora que cesen las expresiones provocativas y violentas y permitan que todos los actores se expresen responsablemente para garantizar la paz social".























