Crecen las parejas DINK: doble ingreso y sin hijos, priorizan su trabajo y tener más libertad

Tienen entre 25 y 45 años, generalmente monógamas, que tienen un trabajo estable y optan por no tener descendencia. Por qué se elige cada vez más este modelo.

Nacionales - Sociedad 12/01/2024 sanjuanhoy sanjuanhoy

R7OI5X2BWZGFLGHKFXJH5SNRIQ

No es novedad que los modelos de familia cambian con el correr de los años. De un tiempo a esta parte, el mandato tradicional de casarse y tener hijos como único objetivo en la vida comenzó a desmoronarse y fueron las nuevas generaciones las que emprendieron el camino de naturalizar los nuevos vínculos y entablar diferentes prioridades, como crecer en el ámbito laboral o destinar más tiempo al ocio.


Este quiebre liberador llegó para dar lugar a que cada relación elija cómo proyectar su futuro sin estar atado a una imposición social. En ese contexto, surgió el fenómeno de las parejas “DINK” que fue creciendo en el mundo y que es cada vez es más común en la Argentina. Pero, ¿qué significa y por qué este modelo está en expansión entre los millenials?

El término DINK aparece por primera vez en la década de los 80, aunque tomó más popularidad en los 2000, y responde a sus siglas en inglés “Dual income, no kids”, es decir, doble ingreso y sin hijos. Se trata de parejas compuestas por personas de entre 25 y 45 años, generalmente monógamas, que tienen un trabajo estable y optan por no tener descendencia.

“Su calidad de vida tiende a ser un tanto más elevado a que la media y privilegian el vínculo de pareja, el desarrollo de la carrera profesional, los vínculos amicales y sobre todo los espacios individuales”, explicó a TN Noelia Benedetto, licenciada en Psicología y sexóloga con perspectiva de género.

Esto se refleja en los argumentos que mencionaron las parejas consultadas por este medio: “Nos interesa focalizarnos en nuestras carreras, en nuestros trabajos y el poder dedicarnos a nosotros mismos”. También se ve plasmado en los datos duros: la tasa de fecundidad en la Argentina se redujo un 34% entre 2014 y 2020.

En ese sentido, Benedetto puntualizó que estas relaciones priorizan “la estabilidad financiera y la libertad de no tener a nadie que dependa de ellos”. “Poder trabajar el tiempo que quieran, donde quieran. En algunos casos, suelen vivir un tiempo en un lugar y luego en otro. Pero sobre todo ocuparse sus espacios de ocio, viajar y gastar en lo que deseen”, agregó.

Qué características tienen las parejas “DINK”
Según Benedetto, que también es terapeuta de parejas y no monogamias consensuadas, hay algunas características que se repiten en todas las parejas “DINK”:

Tienen título universitario y tienen la posibilidad de hacer maestrías o doctorados, es decir, tienen carreras profesionales en seguimiento.

Cuentan con un nivel socioeconómico medio, medio-alto y alto.

Tienen un deseo y una convicción de independencia y libertad innegociable.

Además, presentan una decisión de privilegiar su tiempo y su espacio, que se traducen en altas aspiraciones tanto para proyectos personales como para profesionales

Algunas parejas manifiestan que tienen poco o nulo afecto por las infancias. Aquí hay que hacer una salvedad porque hay personas a las que no les agradan los niños y otras a las que en realidad sí les agradan, pero no quisieran tener un rol de cuidados permanente con otras personas. Entonces suelen ser grandes tíos/tías, pero no quieren ejercer la paternidad o la maternidad.

A su vez, también hay vínculos que directamente deciden no ejercer una acción reproductiva justamente por los problemas sociales, educacionales y ambientales que representa la vida en el planeta.
Leé también: Desde una vida más tranquila a cuestiones económicas, crece la voz de los hombres que no quieren ser papás

Parejas “DINK”, en primera persona

Sol tiene 27 años y Cristian, 30. Están juntos hace 11 años y convive hace más de 3. Al principio, ambos pensaron en tener hijos a temprana edad, pero hubo un click que los llevó a cambiar de idea.

“Cuando teníamos 20 pensábamos en tenerlos en un corto tiempo y después empezamos a ver que estábamos muy bien solos. Tengo ocho sobrinos y pudimos ver de cerca el cuidado, tiempo, responsabilidad y dinero que lleva traer un hijo al mundo y por el momento priorizamos poder seguir teniendo el estilo de vida que llevamos y nuestros momentos solos”, cuenta Sol.

En ese sentido, remarcó: “Estamos muy felices así como pareja y a la vez tenemos una independencia enorme como personas individuales que no queremos perder. Es una responsabilidad para toda la vida y si bien dicen que es algo hermoso, también conlleva riesgos, preocupaciones y muchas actividades”.

En esa línea, coincidieron Belén y Germán, ambos de 34 años y en pareja hace siete: “Lo charlamos mucho y entendimos que la sociedad actual, las injusticias sociales y económicas no representan un contexto en el que nos interese criar a alguien. Además, nos interesa focalizarnos en nuestras carreras, en nuestros trabajos y el poder dedicarnos a nosotros mismos”.

Asimismo, marcaron el quiebre que se generó en las nuevas generaciones: “Es un mandato que se rompió. Vimos el trabajo que hicieron nuestras madres, que hoy son mujeres de 60 o 70 años que tuvieron que sacrificar su independencia laboral y económica en pos de dedicarse a la crianza y el hogar, y considero que no es un camino que muchos queramos seguir”.

“Nuestros padres pensaban en proyectos en común de forma exclusiva, en cambio hoy cada uno tiene sus propios proyectos y además compartimos otros”, puntualizó y agregó: “El concepto de pareja DINK fue creciendo a lo largo de los años y eso es algo que el mercado supo leer por eso también hoy hay más lugares pensados para gente como nosotros, como hoteles solo para mayores o actividades para adultos que no son inaccesibles como catas o cursos”.

Otro ejemplo es el de Leandro (29) y Nazareno (30), que decidieron no tener hijos para poder expandirse profesional y económicamente: “El pensarnos disfrutar de nuestras cosas sin la necesidad que los costos de vida ni las responsabilidades actuales nos aumenten. Es mucha responsabilidad pensarnos siendo padres”.

Aseguraron que las personas sin hijos tienen más posibilidades de avanzar en su carrera laboral y de ascender a puestos de jerarquía: “Es algo que influye constantemente porque hay muchos ejemplos que demuestran que la ‘carga’ familiar atenta frente a eso”.

Para ellos, se profundizó la aparición de parejas “DINK” después del 2010: “Creeríamos que comenzó un fuerte cambio de paradigma desde esa época para acá, cuando se empezó a hablar más de la sexualidad en lugar de la procreación y con la llegada de la educación sexual. Todo esto permite que hoy sea una opción pensarse no paternando”.

Luz (26) y Marcelo (38) están juntos hace siete años y cuentan que el hecho de no tener hijos fue algo que se conversó mientras avanzó la relación. “No es una decisión fácil para el que lo desea, pero se puede llegar a un acuerdo. Los millenials y centennials tenemos el chip de cuestionarnos todos y uno de los temas que cuestionamos es la maternidad/paternidad. Sobre cuándo es el momento para hacerlo, si tenemos el capital para sostenerlo en el tiempo, si lo planeamos a temprana a edad o lo postergamos para una edad más lejana”, explayó Luz.

Y planteó: “Antes a los 20 años ya se casaban y tenían hijos; hoy a esa edad estás estudiando y focalizado en el trabajo. Está vinculado con los tiempos que vivimos, con la economía, con la ecología en algunos casos. Eso hace que uno analice más la situación porque tener hijos implica resignar planes y la carrera profesional”.

¿Por qué cada vez hay más parejas “DINK”?
El crecimiento de las parejas “DINK” puede estar vinculado a múltiples razones, es un fenómeno mundial. Pero si ponemos una lupa a la situación en la Argentina hay varios motivos que pueden influir:

Por un lado, las condiciones no propicias para la estabilidad socioeconómica. “Esta generación viene de otras en las que se han ido superando a nivel del estatus socioeconómico y si bien la mayoría son profesionales, no es el caso de que hayan superado ese crecimiento socioeconómico como sus abuelos o padres”, señaló la licenciada.

La baja más pronunciada de la tasa de fecundidad en el país. Según el informe “Odisea Demográfica. Tendencias demográficas en Argentina: insumos clave para el diseño del bienestar social” del CIPPEC, este punto tuvo un marcado descenso del 34% entre 2014 y 2020.

Los cambios en las representaciones sociales acerca de la maternidad/paternidad como un destino. En esa línea, Benedetto plantea: “Se cuestionan los mandatos, las imposturas. Para algunas personas continúa siendo un deseo genuino y no heredado por una condición biológica reproductiva. Ya no se apela al argumento vacío del instinto paternal o maternal, que lo vinculaba directamente como algo innato”.

Hay otras condiciones más estructurales vinculadas al acceso a los métodos anticonceptivos y la evolución en los roles de género. “Al no tomarse como un destino inevitable, se ha desarmado este conglomerado que tenía que ver con la escalera mecánica lineal de las relaciones y también con ellos los formatos familiares”, explica la psicóloga. Asimismo, el relevamiento del CIPPEC remarca: “El auge de movimientos feministas en la segunda década de los 2000 parecería haber influido en conductas y preferencias, a la vez que motorizó la ampliación del acceso a derechos sexuales y reproductivos”.

“Hoy en día hay múltiples formas de conformar una familia más allá de las crianzas. Hay personas que prefieren trascender a través de su carrera o de su trabajo y otras priorizan tener un estilo de vida en pareja que no podría ser viable teniendo hijos”, cerró Benedetto.

   

Te puede interesar
Lo más visto