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Practicaba la necrofilia y el canibalismo: la historia de Dahmer, el terrorífico asesino serial de Milwaukee

El primer crimen lo cometió en 1978, aunque recién lograron detenerlo en 1991, cuando una de sus víctimas logró escapar de él. Recibió una pena de cárcel de casi un milenio y su muerte también estuvo marcada por la brutalidad.

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Más de 900 años de prisión. Esa fue la pena que recibió Jeffrey Lionel Dahmer, más conocido como el carnicero de Milwaukee. Este asesino serial estadounidense mató a 17 personas entre niños y adultos entre 1978 y 1991. Pero no solo mataba a sus víctimas, sino que en algunas oportunidades las desmembraba y hasta se comía los cadáveres.

 
El primer asesinato lo cometió a los 18 años, cuando levantó a un hombre que estaba haciendo dedo en la ruta. Luego, lo llevó hasta su casa y lo asesinó. Poco conforme con eso, se masturbó sobre el cadáver. Pero no termina ahí: horas más tarde lo abrió y volvió a masturbarse sobre él, para finalmente descuartizarlo y esconder sus partes en la tubería de su vivienda.

Si bien había tenido una vida bastante normal, había algunas cuestiones que atormentaban a Jeffrey. Por un lado, era un homosexual a escondidas y tenía fascinación por disecar y descuartizar animales desde que era chico. Esta práctica luego la trasladó a los humanos.


   

Después de su primer asesinato, se convirtió en un adicto al alcohol y a las drogas. En su mayoría, sus víctimas eran desde nenes hasta hombres adultos de la comunidad gay y personas de color. Debido a que estas personas pertenecían a poblaciones vulnerables y marginadas por el Estado, no se le daba mucha importancia a sus desapariciones.

Sus actos criminales comenzaron a volverse cada vez más sangrientos, ya que no solo violaba a los cadáveres. En algunas ocasiones, como ya no encontraba forma de deshacerse de los cuerpos, se comía a sus víctimas o guardaba partes de los cuerpos en el freezer.

El 22 de julio de 1991, Tracy Edwards, su última víctima, consiguió escapar pese a que había sido esposado. Cuando el hombre le relató a la policía todo lo que había vivido, las autoridades decidieron intervenir.

Es por esto que fueron al departamento de Dahmer y al revisar su habitación, descubrieron varias fotos de cadáveres. Al verse acorralado, el asesino serial intentó escapar, pero igual lograron detenerlo.

Desde cráneos hasta genitales masculinos
En su casa se encontraron una cabeza humana en el refrigerador, dos bolsas que contenían un corazón humano y unos genitales masculinos. En un cuarto había cinco cráneos y diversos objetos como cuchillos, sierras y martillos. Así como también fotos donde se detallaban los procesos de desmembración de cuerpos humanos que llevaba adelante.

En un cajón se encontró un esqueleto completo con los huesos limpiados con cloro, un cuero cabelludo disecado y un barril de 260 litros lleno de ácido con tres torsos y otras partes humanas. También se hallaron rastros de sangre en las paredes.

Hay más de 60 horas de entrevistas policiales con Dahmer tras su detención, y el asesino renunció a su derecho de tener un abogado presente durante todos los interrogatorios.

La obsesión de Dahmer con sus víctimas: “Quería mantenerlas conmigo”
En una entrevista con la revista Inside Edition en 1993, el asesino explicó por qué cometió los crímenes. “Tenía esos deseos y pensamientos obsesivos de querer controlar a mis víctimas, de poseerlas permanentemente”, sostuvo. “¿Y por eso las mataste?”, le preguntó el periodista.

La respuesta que recibió fue terrorífica: “Claro, no porque estuviera enfadado con ellas, no porque las odiara, sino porque quería mantenerlas conmigo. Y a medida que crecía mi obsesión, iba guardando partes del cuerpo como cráneos y esqueletos”.

Dahmer fue diagnosticado con un trastorno límite de la personalidad, un trastorno esquizotípico y un trastorno psicótico. Sin embargo, en el juicio se le consideró legalmente cuerdo.

La Justicia lo condenó a 15 cadenas perpetuas y posteriormente fue culpado a una decimosexta por un homicidio adicional en el estado de Ohio: en total, lo sentenciaron a más de 900 años de prisión.

Tras esto, lo enviaron al Columbia Correctional Institution, una prisión de máxima seguridad de la ciudad de Portage, en Wisconsin. El final de su vida también estuvo marcado por la brutalidad, ya que a los 34 años murió tras un enfrentamiento con otro preso. El cuerpo fue incinerado y las cenizas fueron entregadas a sus padres, Joyce y Lionel.

Hasta el día de hoy, la bestialidad de estos crímenes sigue siendo recordada. La semana pasada, Netflix lanzó una miniserie llamada “Monster: The Jeffrey Dahmer Story”, donde en 10 episodios cuentan cómo fueron estos asesinatos que atemorizaron a Estados Unidos en aquella época.

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