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El accidentado casting de Friends: qué famosos quedaron afuera y cómo eligieron al grupo de amigos más célebre

El 22 de septiembre 1994, hace 28 años, NBC emitió el primer capítulo de la sitcom que retrató a una generación. La serie, que duró una década, hizo ricos y famosos a sus protagonistas: comenzaron cobrando 22.500 dólares y terminaron ganando un millón de dólares por episodio. Pero antes de grabar el piloto, hubo otros aspirantes a conseguir un papel que no prosperaron

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La sinopsis que presentaron a la NBC tenía apenas siete páginas. Marta Kauffman y su amigo David Crane habían comenzado a trabajar en la idea de lo que sería una de las series más populares de la historia a fines de 1993. Usaban como título tentativo Insomnia Cafe, porque ya sabían que la historia de esos seis amigos en el comienzo de su vida de adultos los iba a reunir cada vez en un bar de nombre tan neoyorquino como Central Perk.

Cuando le mostraron el desarrollo al productor Kevin Bright, enseguida olió un éxito. Fueron los tres juntos a la reunión con las autoridades de la cadena de televisión, que tampoco tardaron en ver que tenían entre manos el embrión de algo grande, aunque necesitara algunos cambios. El guión de la tira que pasó a llamarse internamente Six to One y, luego, Friends like Us, sufrió varias modificaciones. Pero estaba claro que Rachel Green, Ross Geller, Phoebe Buffay, Joey Tribbiani, Monica Geller y Chandler Bing pronto iban a cobrar vida, y el equipo trabajó contrarreloj.

 
El casting era la piedra fundamental. El producto podía ser muy bueno, pero dependía de la química entre los protagonistas. Y había un condicionamiento adicional porque, desde el principio, Crane, Kauffman y Bright vendieron el show como el primero realmente protagonizado por un ensamble. Como en la música, el grupo iba a funcionar como un todo donde ninguno tendría un lugar más destacado que el resto. Una banda en la que cada instrumento era necesario, pero ninguno iba a dominar.

Por eso era importante que ninguno de los actores elegidos fuera realmente famoso, que ningún ego se impusiera sobre los otros delante ni detrás de la pantalla. En Generation Friends (2019), Saul Austerlitz revela las dificultades de la búsqueda del elenco que terminó por traspasar su amistad de la ficción a la realidad durante las diez temporadas en el set de la Warner Bros. en Burbank, California, que con el tiempo pasaría a ser bautizado con el nombre de la serie.

Al volver sobre los pasos de aquellas semanas de búsqueda frenética –fueron apenas ocho desde que NBC se decidió a trabajar sobre el proyecto hasta que tuvieron al cast completo y pudieron empezar a grabar los primeros episodios– para dar con cada personaje, Austerlitz descubre que la sitcom pudo haber tomado caminos muy diversos. Algunos, incluso, peligrosos para su continuidad inicial. No sabemos qué hubiera pasado si alguno de los seis amigos era otro, pero ahora parece imposible siquiera imaginarlo.

Monica, por ejemplo, no siempre fue Courteney Cox. La primera opción fue Janeane Garofalo, que venía de filmar la película que junto a Friends marcó a la Generación X, como se tradujo para el público hispanoparlante Reality Bites (1994). Todo pasaba en el mismo año, la Monica que buscaban era descrita como “dura, cínica, sarcástica”, “con la actitud de Sandra Bernhard o Rosie O’Donnell y la mirada de Duff (la VJ y modelo de MTV Karen Duffy, en una referencia absoluta de la época). Monica era, además de la hermana de Ross Geller, una típica empleada de Nueva York que tenía la aspiración de abrir su propio restaurante; tenía sin embargo rasgos maternales muy marcados, por eso podía hacerse cargo de su amiga Rachel cuando aparecía en su departamento como una novia fugitiva.

Kauffman dice que mientras escribían los primeros guiones, todo el tiempo escuchaban a Monica con la voz de Garofalo, que muy probablemente le hubiese dado un carácter más duro, quizá en detrimento de su lado maternal. Si hubiese aceptado el papel en vez de inclinarse por una participación fija en Saturday Night Live, el ensamble al que apostaban habría fallado. Es que Cox y Jennifer Aniston se hicieron amigas casi a primera vista, tanto que Aniston terminó por ser la madrina de Coco, la hija que tuvo con David Arquette en 2004.

Y esa es otra de las cosas que parecen imposibles casi tres décadas después: no es que no hubieran tenido en cuenta a Cox, sino que la pensaban para el rol de Rachel Green. Fue ella quien pidió hacer a Monica. Como contó la propia Aniston en la reunión del elenco original para el especial de mayo del año pasado, su propia participación estuvo en duda. El equipo de casting la quiso para el papel de Rachel una vez que Cox quedó fija como Monica, pero ella ya había filmado varios episodios de una comedia para CBS –Muddling Through– que aún no se había estrenado.

Si le iba bien, Friends podía perder a Aniston con la primera temporada al aire. Y no estaban dispuestos a renunciar a una actriz que parecía haber nacido para componer a ese personaje. El libro de Austerlitz cuenta la estrategia –algo controvertida– que usaron para retenerla: apostar activamente al fracaso de Muddling Through. Cuando supieron que CBS iba a probar el show en su programación de verano en el difícil horario de los sábados por la noche, NBC sacó su artillería pesada. Puso para competir en el mismo segmento un especial de películas basadas en las novelas de Danielle Steel. Sabían que el público femenino iba a preferir el glamour de esos romances antes que el argumento de Muddling Through sobre un ex convicto devenido en gerente de motel con problemas familiares. NBC sacrificó entonces a uno de sus tanques para darle uno de los peores horarios de la semana, pero ganó a la Rachel que necesitaba.

Pese a su idea de un reparto donde cada personaje tuviera el mismo peso, los autores habían pensado originalmente en Phoebe (Kudrow) y Chandler (Perry) como “un poco más secundarios” y “que proveerían humor cuando fuera necesario”. Pero Kauffman y Crane comprendieron rápidamente que aportaban mucho más que eso: “Se volvieron centrales en el grupo”.

El caso de Ross es todavía más insólito: Crane y Kauffman sí quisieron desde el primer momento que ese rol fuera para David Schwimmer, pero el actor había decidido alejarse de la televisión. Como contó Crane en el especial del año pasado: “Cuando traté de contactarlo, me dijeron que había dejado todo. Había tenido una muy mala experiencia en otro show y había vuelto a Chicago para hacer teatro. Tuvimos que rogarle: “¡Escribimos este papel para vos!”.

Joey Tribbiani iba a ser originalmente un mujeriego presumido y también la pareja central junto a Monica. Buscaban a un típico galán, que cayera rendido ante los encantos maternales, aunque cínicos, de su vecina. Pero en cuanto comenzaron las pruebas fue evidente que ese personaje no parecía amigo del resto. En Matt Le Blanc encontraron a un tipo que podía reírse de su fama de donjuán y también ser el hazmerreir de la banda. Un seductor italiano, sanguíneo… y sin muchas luces.

Pero la competencia por el papel fue dura. Los productores pensaron primero en Hank Azaria, que terminó siendo uno de los primeros novios de Phoebe en la tira. También evaluaron a Vince Vaughn; si bien el actor que años después fue pareja de Aniston en la vida real; tenía algo físico en común con Le Blanc, no logró encajar en ese círculo destinado a ser perfecto.

A los creadores de la serie les parecía que Le Blanc tampoco, pero un representante de la NBC intervino para que le dieran otra oportunidad. En la prueba, pese a lo que decía el libreto, Matt le dio a Joey el tono de chico simple pero de buen corazón que al final se impuso. Algo había tenido que ver un accidente menor que sufrió la noche antes de la audición. Ensayando en su casa con un amigo, tomó de más y se cayó contra una mesa y se lastimó toda la cara.

Realmente era un galán atípico con sus moretones y la nariz desviada por el golpe. Cuando lo vieron, Kauffman y Crane decidieron ajustar el personaje a su medida. Otra vez, no sabemos qué hubiera pasado de haber quedado en manos de otro actor, pero sí que el Joey de Le Blanc es hasta hoy es uno de los personajes más queridos por los fanáticos de la serie.

Como diría el propio Le Blanc al ex presidente de NBC y autor del libro Top of the Rock: Inside the Rise and Fall of Must See TV (2012), Warren Littlefield: “Sólo hay cinco personas aparte de mí que saben lo que fue ser parte de un show como Friends. Sólo cinco. David, Matthew, Lisa, Courteney y Jen. Y eso es todo. Lisa lo dice mejor que yo: dice que trabajó más la relación con nosotros de lo que lo hizo en su matrimonio”.

Kudrow le dijo a Littlefield que fue Cox la que los impulsó desde el primer momento a cuidarse entre ellos: “Courteney era la que más conocíamos todos, y había hecho una participación especial en Seinfeld. Nos dijo, ‘Miren, acabo de hacer Seinfeld y ellos se ayudan el uno al otro todo el tiempo. Dicen, ‘Probá esto’, o ‘Esto puede ser gracioso’, así que ustedes también siéntase libres de decirme si puedo hacer algo que quede más gracioso de otra manera’. Hay un código entre los actores, no nos damos indicaciones, pero ella nos estaba dando permiso para romperlo, y todos pensamos que sería genial. Dijo también: ‘Todos necesitamos que esto sea algo grande. Yo sé que soy la que ya hizo tele, pero esto depende de todos’. Ella puso el tono y armó el grupo. Y eso fue definitivo.”

No se trataba sólo de las formas, ni del tono, sino de los hechos. En verdad funcionaron como equipo fuera de la ficción durante los diez años en que Friends estuvo al aire. Entraban juntos a los premios en las mismas categorías y pedían hacer notas corales en vez de solos en las tapas de las revistas. Desde la primera temporada negociaron sus cachets de manera colectiva: comenzaron ganando US$22.500 por el piloto, y se llevaron US$1.000.000 cada uno por el último capítulo, que fue seguido por 52 millones y medio de espectadores solo en los Estados Unidos.

La historia de los seis neoyorquinos veinteañeros que acababan de terminar la universidad y solo se tenían a ellos mismos como red de apoyo, había llevado el ensamble con el que soñaban Kauffman y Crane mucho más allá del set. Tanto, que aunque Aniston se transformó en una de las actrices mejor pagas de su generación durante el transcurso de la serie, aceptó negociar siempre el mismo salario que el resto de sus compañeros incluso si eso significaba para ella perder dinero.

Le hicieron honor al nombre de la sitcom: desde su lanzamiento hasta el episodio final, grabado en enero de 2004 y emitido por la cadena NBC el 6 de mayo de ese año, jamás hubo siquiera un rumor de tensiones entre ellos; por el contrario, se convirtieron en verdaderos amigos, una rareza en cualquier casting de estrellas de Hollywood, quizá justo porque ninguno era tal cosa antes de Friends.

Según Kauffman, esa química se sentía en el aire desde que grabaron el piloto de cuya primera emisión se cumplen hoy 28 años: “El primer día que pasaron letra, sentados los seis juntos por primera vez en el café, la atmósfera ya era eléctrica. Me acuerdo que cuando los ví me corrió un escalofrío por la espalda”.

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