
Un giro inesperado en los tribunales de Nueva York podría cambiar el rumbo del millonario juicio por la expropiación de YPF. Conocé el fuerte mensaje de Washington a la jueza Preska.
Apenas unas horas después de la ofensiva aérea de EE. UU. e Israel, la región del Golfo Pérsico se convirtió en un campo de batalla. Se confirmaron impactos directos en la V Flota de la Armada de Estados Unidos en Bahréin, una de las instalaciones navales más estratégicas del mundo. El gobierno de esa monarquía reconoció un "ataque con misiles" contra el centro de servicios de la flota, mientras el humo negro ya se puede ver desde varios puntos de Manama, la capital.
El contraataque no se limitó a un solo punto. En Qatar, que alberga la base estadounidense más grande de Medio Oriente con 10.000 soldados, se activaron las alarmas ante fuertes estallidos. Lo mismo ocurrió en Abu Dabi (Emiratos Árabes) y en la capital de Arabia Saudita, Riad, donde corresponsales internacionales reportaron detonaciones en cadena. La mayoría de estos países ya cerraron sus espacios aéreos "de forma temporal y parcial", dejando a la aviación comercial en un caos total.
Mientras el Golfo arde, en Israel la situación es crítica. Las sirenas de ataque aéreo no paran de sonar en Jerusalén y Haifa, donde el sistema de defensa Cúpula de Hierro trabaja a destajo para interceptar salvas de misiles lanzados directamente desde suelo iraní. El ejército israelí ordenó a toda la población permanecer en refugios subterráneos "hasta nuevo aviso", confirmando que esta ya es una escalada regional sin precedentes en la historia moderna.

























