
El resto óseo apareció a la vera de la Ruta 40. La UFI Delitos Especiales investiga si otros fragmentos hallados en el lugar son humanos.
Enzo Comelli, Matías Benicelli y Ayrton Viollaz fueron los únicos imputados que decidieron no hacer uso de la palabra durante las 13 audiencias que se llevaron a cabo en los Tribunales de Dolores.
Policiales
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Este miércoles serán los alegatos en el juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa. La fiscalía y la querella harán uso de la palabra y presentarán sus cargos contra los ocho rugbiers imputados. A lo largo de las 13 audiencias en las que se desarrolló el juicio es que tres de los deportistas acusados no declararon durante el proceso judicial.


Enzo Comelli, Matías Benicelli y Ayrton Viollaz fueron los únicos imputados en el caso que decidieron no hacer uso de la palabra. Sí lo hicieron Lucas, Ciro y Luciano Pertossi, Blas Cinalli y Máximo Thomsen.
De acuerdo a la reconstrucción realizada por la Justicia, Comelli fue uno de los primeros en pegarle a la víctima, que luego fue atacada por el resto de los jóvenes oriundos de Zárate hasta dejarlo muerto en las adyacencias del boliche Le Brique de Villa Gesell.
Está acusado de “homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas” al igual que los otros siete rugbiers imputados.
La particularidad que tiene la acusación contra Comelli radica en que uno de los testigos presenciales lo reconoció como el primero que le pegó a Fernando a la salida del boliche Le Brique. Según este testimonio, el joven rugbier inició el ataque con un golpe de puño desde atrás mientras la víctima tomaba un helado en la vereda.
Otro de los rugbiers que decidió no hablar durante las audiencias del juicio fue Matías Benicelli. El joven de 23 años fue uno de los primeros en ser reconocidos por los testigos que estuvieron en el boliche Le Brique, de Villa Gesell, el 18 de enero de 2020. Otro testimonio que lo ubica en la escena del crimen es un amigo de Fernando que cruzó a Benicelli, luego del ataque y lo escuchó gritar: “¡A ver si volvés a pegar, negro de mierda!”. A su vez, un peritaje de ADN da cuenta que la sangre hallada en la camisa de Benicelli era de Báez Sosa.
Por ultimo, el tercer rugbier que decidió no prestar testimonio en el juicio fue Ayrton Viollaz. El joven oriundo de Zárate es apuntado por la fiscalía de ser uno de los agresores directos de Fernando Báez Sosa. Los fiscales sostienen que tuvo un “rol activo” en el ataque al golpear reiteradamente a la víctima aprovechando su estado de indefensión.
“Se lo observa cerca de todo lo sucedido y está al lado de Máximo Thomsen en el momento que este le aplica un puntapié en la cabeza cuando ya estaba inmóvil en el piso”, dice el informe final de la fiscal Verónica Zamboni. Además, un amigo de la víctima aseguró que Viollaz arengó al resto de los rugbiers para que golpeen a Báez Sosa.




El resto óseo apareció a la vera de la Ruta 40. La UFI Delitos Especiales investiga si otros fragmentos hallados en el lugar son humanos.

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