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Crisis en Paraguay: Alliana se prepara para suceder a Peña mientras crecen las protestas


El vicepresidente Pedro Alliana quedó en el centro de la escena después de que Diputados rechazara incluirlo en el juicio político. Si Santiago Peña deja definitivamente el cargo, la Constitución establece que deberá completar su mandato hasta 2028.

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La crisis política en Paraguay sumó un nuevo capítulo y todas las miradas comenzaron a dirigirse hacia el vicepresidente Pedro Alliana, quien aparece como el sucesor constitucional de Santiago Peña en medio del escándalo por Ueno Bank y las crecientes protestas en las calles.

La Cámara de Diputados rechazó avanzar con un juicio político contra Alliana por 48 votos contra 30, mientras que sí dio luz verde de manera unánime al proceso contra Peña. Esa decisión despejó el camino para que el actual vicepresidente pueda asumir la Presidencia si se concreta la salida del mandatario.

La Constitución paraguaya establece que, ante una renuncia, destitución, muerte o incapacidad del Presidente, el vicepresidente debe hacerse cargo del Ejecutivo y completar el período constitucional. En este caso, el mandato se extiende hasta agosto de 2028.

El movimiento ocurre mientras Paraguay atraviesa una de sus mayores crisis políticas de los últimos años.

En los alrededores del Congreso, empleados y ahorristas afectados por la caída de Ueno Bank volvieron a movilizarse para exigir respuestas y reclamar que la crisis no quede impune. Durante las protestas se registraron momentos de tensión y la Policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a manifestantes.

Alliana, histórico dirigente del Partido Colorado, había sido durante gran parte del Gobierno uno de los principales sostenes políticos de Peña dentro del Congreso.

Sin embargo, el vínculo entre ambos comenzó a deteriorarse en los últimos meses.

En medio de la crisis financiera, trascendieron mensajes atribuidos al vicepresidente en los que cuestionaba al mandatario por no haber atendido advertencias previas sobre la situación bancaria y le reprochaba no haber sido transparente sobre la magnitud del problema.

Al mismo tiempo, Alliana ya venía construyendo su propio proyecto político con vistas a las elecciones presidenciales de 2028, una decisión que también generó tensiones dentro del poderoso sector colorado vinculado al expresidente Horacio Cartes.

El escenario abre ahora otra disputa dentro del oficialismo: quién ocuparía la Vicepresidencia si Alliana termina asumiendo la Presidencia.

Como la eventual vacancia ocurriría durante los últimos dos años del mandato, la Constitución habilita al Congreso a designar al nuevo vicepresidente. Entre los nombres que comenzaron a circular aparece el senador Antonio Barrios, dirigente cercano a Cartes.

Así, mientras Santiago Peña enfrenta un juicio político y las protestas continúan creciendo, Pedro Alliana pasó en cuestión de días de ser un vicepresidente con aspiraciones para 2028 a quedar a un paso de conducir Paraguay.

El desenlace dependerá ahora de lo que ocurra con Peña en el Congreso, pero la sucesión ya comenzó a moverse y el oficialismo paraguayo prepara el escenario para una posible transición presidencial.