Locales

La realidad de los empleados de comercio: el salario no alcanza y buscar otro ingreso se torna difícil

Desde el SEC advirtieron que muchos trabajadores deben recurrir a préstamos y tarjetas de crédito para comprar alimentos. El problema se agrava con los horarios comerciales cortados, que ocupan prácticamente todo el día y dificultan conseguir una segunda fuente de ingresos.

image

La situación de los empleados de comercio de San Juan expone una realidad cada vez más dura: trabajar ya no garantiza llegar a fin de mes. Desde el Sindicato Empleados de Comercio advirtieron que una parte importante de los trabajadores debe endeudarse para cubrir gastos básicos y que los extensos horarios partidos les dejan escaso margen para buscar otra actividad que permita completar sus ingresos.

Según explicó la secretaria general del SEC, Mirna Moral, el salario básico del sector ronda actualmente los $1.330.000 y podría llegar a $1.350.000 con el último acuerdo paritario, todavía pendiente de homologación. Con adicionales, los ingresos mensuales pueden ubicarse entre $1.400.000 y $1.500.000, pero desde el gremio sostienen que una familia necesita alrededor de $1.700.000 para no quedar por debajo de la línea de pobreza.

La diferencia termina empujando a muchos empleados hacia el crédito.

Y no para comprar un auto, renovar electrodomésticos o realizar gastos extraordinarios. Desde el sindicato aseguran que tarjetas de crédito y préstamos se utilizan cada vez más para pagar supermercado y alimentos, una señal concreta del deterioro del poder adquisitivo.

Trabajar todo el día y aun así no llegar

El escenario se vuelve todavía más complejo por una característica histórica del comercio sanjuanino: los horarios cortados.

Muchos trabajadores salen de sus casas cerca de las 8 de la mañana, cumplen funciones hasta alrededor de las 13.30 y deben regresar entre las 16 y las 16.30 para completar el segundo turno. En la práctica, aunque exista un corte al mediodía, la jornada laboral termina condicionando casi todo el día.

Eso también reduce una de las pocas alternativas que encuentran quienes necesitan mejorar sus ingresos: conseguir otro trabajo.

Para un empleado que cumple jornada completa resulta difícil sumar una segunda actividad durante la tarde y tampoco es sencillo hacerlo durante la noche después de haber permanecido prácticamente todo el día condicionado por su trabajo principal.

Quienes cumplen media jornada tienen algo más de margen para buscar otra ocupación. Pero para los trabajadores con turno completo y dividido, la posibilidad de generar un ingreso extra se vuelve mucho más limitada.

El problema ya no es solamente cuánto se gana

El planteo del gremio pone sobre la mesa una discusión que excede la cifra del salario: cuántas horas de la vida cotidiana ocupa ese trabajo y qué posibilidades reales tiene un empleado de mejorar su situación económica.

Porque si un trabajador necesita endeudarse para comprar alimentos y, al mismo tiempo, la organización de su jornada le impide buscar otra fuente de ingresos, el problema deja de ser únicamente salarial.

En ese escenario, los empleados de comercio quedan atrapados entre sueldos que no alcanzan, deudas que se acumulan y jornadas que consumen prácticamente todo el día.

Y detrás de los números aparece una realidad mucho más concreta: trabajadores que cumplen con su empleo, sostienen extensas jornadas y, aun así, deben financiar gastos básicos para poder llegar a fin de mes.