Jorge Lozano recibió su Palio Arzobispal

Locales 07/07/2017
En una gran ceremonia desarrollada en la Iglesia Catedral, el Nuncio Apostólico de su Santidad en Argentina, monseñor Emil Paul Tscherrig, impuso el Palio Arzobispal al nuevo Arzobispo de San Juan, monseñor Jorge Lozano, como signo de comunión con el Papa y los Obispos de la región.

Participaron de la celebración religiosa obispos del país y de la región, curas de la provincia y los fieles que se dieron cita en la Catedral. El gobernador Sergio Uñac estuvo presente, junto al ministro de Desarrollo Humano y Promoción Social, Walberto Allende, el intendente Franco Aranda, el diputado provincial Pablo García Nieto, entre otras autoridades.

El palio impuesto a monseñor Jorge Lozano es una banda de lana blanca en forma de collarín, adornada con seis cruces de seda negra. Es la insignia exclusiva de los arzobispos residenciales o metropolitanos, semejante a una estola y se utiliza a modo de escapulario. Es de tela blanca salpicada de cruces, que les envía el Papa como distintivo de su especial dignidad.

Durante la homilía, monseñor Lozano expresó, entre otros conceptos: “Las diversidades son legítimas y buenas. Puede haber miradas diversas, discusiones incluso fuertes como las tuvieron los primeros cristianos y las hubo a lo largo de la historia de la Iglesia. Pero sin lastimarnos. El obispo es principio de comunión fraterna para reunir a los diversos, para sumar a todos en la misma misión. Les pido que me ayuden a plasmar esta vocación. Jesús sigue diciendo “por favor vayan, salgan”. “¿Adónde, Señor?” “A las periferias.”

El Palio Arzobispal

La lana significa la aspereza de la reprensión a los rebeldes; el color blanco, la benevolencia hacia los humildes y penitentes. La forma circular que encierra los hombros es el temor del Señor, por quien las obras se cierran a fin de que su perfume cubierto no se vaya desvaneciendo, como sucede si se descuidan las pequeñas cosas que, poco a poco, se cae en las grandes.

Tiene cuatro cruces situadas delante y detrás, a la derecha y a la izquierda. Así el obispo debe poseer vida, ciencia, doctrina y poder. Se relaciona también con las cuatro virtudes cardinales, teñidas de púrpura por la fe en la Pasión del Cristo.

En la parte anterior se representa la justicia: el prelado debe velar para dar a cada cual lo suyo. En la parte posterior, la prudencia: el prelado debe cuidarse de dudas y pensamientos nocivos. A la izquierda, el coraje, para no sucumbir en la adversidad. A la derecha, la templanza, para no descontrolarse en la prosperidad.

El palio está confeccionado con lana de oveja. Todos los años, en la fiesta de la virgen y mártir de la cristiandad primera Santa Inés, cada 21 de enero, el Papa bendice unos corderos de los que extrae la lana. Dicha lana, una vez confeccionada, se guarda en una urna de plata en la capilla de la tumba de San Pedro, en el Vaticano.

El palio es símbolo de la unidad que vincula a los pastores de las Iglesias particulares con el sucesor de Pedro, Obispo de Roma. Y al respecto, el palio es también una llamada a los sacerdotes y los fieles de las distintas diócesis a consolidar cada vez más una auténtica comunión con sus pastores y entre todos los miembros de la Iglesia.

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