Análisis: 13 Reasons Why regresa, ¿Pero para qué?

Entretenimiento 24 de agosto de 2019
El drama adolescente de Netflix que impactó con sus temas en el año 2017, estrena una nueva temporada y parece no saber cómo seguir raspando el tarro para generar nuevos conflictos y provocaciones.

0_1.jpg_1956802537

Para ser una serie que alienta constantemente -al menos desde sus títulos de advertencia- a sus jóvenes espectadores en la búsqueda de ayuda y el diálogo sobre sus problemas, “Por 13 Razones” (13 Reasons Why) es un ‘haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago’ cuando se trata de sus protagonistas: un conjunto de adolescentes súper conflictivos y recargados de contrariedades que prefieren guardarse todos sus sentimientos, antes de compartirlos con sus padres o maestros. ¿No será un poco ambiguo?

Después de dos temporadas, el suicidio de Hannah Baker (KatherineLangford) parece haber quedado definitivamente atrás, pero este trágico hecho, y las revelaciones que vinieron después, marcaron para siempre a los estudiantes de la Liberty High. Al final, Bryce Walker (Justin Prentice) quedó impune de todos sus crímenes (hablamos, más que nada, del ataque sexual a Jessica) y cambió de escuela para evitar más complicaciones; mientras que Clay Jensen (Dylan Minnette) terminó siendo el ‘héroe’ que salvó el día cuando Tyler Down (Devin Druid) casi desata una masacre durante el baile escolar.

 

Así nos dejó la segunda entrega, bastante más flojita e innecesaria que la primera, basada en la novela homónima de Jay Asher. Esta nueva etapa tampoco está asociada al material original, pero sigue sumando nuevos conflictos y personajes porque el drama juvenil tiene mucho más para explotar. La tercera temporada de “13 Reasons Why” arranca ocho meses después de aquellos acontecimientos. El tiroteo nunca se llevó a cabo porqueClay y Tony (Christian Navarro) supieron contener a Tyler y disimular las apariencias. El asunto, quedó como una falsa alarma ante las autoridades, y claro que el grupo de amigos decidió callar para proteger a Down y, en parte, a sí mismos.

En esta época de ataques constantes en los Estados Unidos, justamente, por la proliferación de armas y la falta de una política que las regule, ¿está bueno que una serie haga oídos sordos a estas cuestiones, y en vez de mostrar a los chicos hablando (al menos) con sus padres, nos muestre como patean el asunto debajo de una alfombra? La creación de Brian Yorkey sigue tomando estas ‘discutibles’ decisiones narrativas en pos de una historia más efectista y dramática, y arreglándolo todo con un anuncio de advertencia al principio de cada episodio.   

Debates aparte y pasados ocho meses del ataque infructuoso, la policía llega a la escuela para interrogar a Clay. El pibe pronto descubre que esto no tiene nada que ver con él o con Tyler, en cambio, sí con la desaparición de Bryce después de un partido de fútbol de bienvenida donde su colegio se enfrentó con la Liberty High. El encuentro no terminó de manera muy amistosa que digamos, ya que los jugadores acabaron a los golpes. Puede ser que Jessica (Alisha Boe) haya tenido algo que ver con este desmadre, porque tanto ella como su grupo aprovecharon el momento para expresar su parecer sobre la masculinidad tóxica y la celebración de estos ‘ídolos’ deportivos como si fueran lo más importante.

 La cuestión es que Walker no aparece por ningún lado y este es el detonante del misterio para esta entrega. “Yeah. I'm the New Girl” nos paseadesprolijamente entre pasado y presente: los hechos del ahora y lo que pasó meses atrás desde el baile. Por un lado, Clay, Tony y el resto de los chicos se convirtieron en niñeras (y  guardaespaldas) de Tyler, protegiéndolo para evitar que vuelvan a acosarlo y, sobre todo, para que no se le vuelva a soltar la cadena. En el medio, Jensen conoce a Ani Achola (Grace Saif), una nueva y perspicaz estudiante que, de entrada, tiene contacto con Bryce, ya que su mamá es la enfermera de su moribundo abuelo.

Ahora, Ani es la principal narradora y guardiana de todos los secretos, a pesar de que apenas lleva unos pocos meses en la escuela. Así queda claro que “13 Reasons Why” siempre favoreció el drama adolescente y el misterio por encima de cualquier debate serio, ya sea sobre el abuso sexual, el bullying, las drogas o el suicidio. Para la serie de Netflix estos son sólo artilugios que forman parte de la trama y hacen avanzar una narración que se retuerce sobre sí misma y no parece querer aflojar, ya que tiene confirmada una cuarta temporada.     

La pregunta sigue siendo clara: ¿es necesaria una nueva entrega que se regodea en estos conflictos juveniles sin mostrar un compromiso por sus temas?  


 

Te puede interesar