"El Toto" Salvio, el refuerzo de Boca que cumplió su sueño

Fútbol 20 de julio de 2019
De chico, el ex jugador de Lanús iba seguido a la Bombonera con su mamá y admiraba a su ídolo Riquelme. Para contratarlo, Angelici desembolsó alrededor de siete millones de euros. Escuchá su historia.

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Casi once años pasaron de aquel 25 de agosto del 2008 en que Lanús visitó a Boca en la tercera fecha del Torneo Apertura. De la mano de Luis Zubeldía, ese día y en ese estadio tan particular, Eduardo Salvio selló tu debut en primera división con 18 años recién cumplidos.

Por aquel entonces, el “Toto” se presentaba como una de las joyitas de aquel Lanús que venía de consagrarse campeón por primera vez en su historia. Hoy, después de una larga estadía en Europa, regresa al país para vestirse con los colores de su primer rival.

Nacido en Avellaneda, a muy corta edad el Toto hizo de la pelota su mejor amiga. El Club Bristol, en Parque Patricios, fue escenario de sus primeros partidos de baby fútbol, mucho antes de que este juego se transformara en su trabajo.

A los 7 años entró en el semillero de Lanús y comenzó a recorrer el camino que lo llevaría por los estadios más importantes del mundo.

Por aquellos tiempos, las horas pasaban imaginando el día del debut en primera y observando atentamente a su máximo ídolo: Juan Román Riquelme. Es que a pesar de las diferencias en el estilo de juego de ambos, su principal referente siempre fue el ex enganche xeneize.

El camino en las inferiores fue arduo pero el Toto no estaba solo. Además de su talento tenía el enorme apoyo de su familia que hizo hasta lo imposible por acompañarlo siempre en su sueño.

Luis Zubeldía, sabía de su paso como entrenador de inferiores que Salvio tenía grandes condiciones. Por eso, cuando le llegó el turno de entrenar a la Primera no dudó en incorporar a esta joven promesa.

Así, el 25 de agosto de 2008, el Toto se ató los botines, se puso la casaca granate y saltó a la cancha bajo los reflectores de la Bombonera. El partido terminó en derrota pero marcó un quiebre en su vida.

A pesar de coincidir en el plantel con talentosos como Diego Valeri y Sebastián Blanco, Salvio pudo encontrar su lugar. En su primera temporada, jugó 34 partidos, marcó 10 goles y se convirtió en una de las revelaciones del fútbol argentino.

Tanto es así que rápidamente recibió el llamado de Diego Maradona para participar de dos amistosos con la Selección mayor. Antes ya había tenido experiencias con las juveniles disputando sudamericanos con la sub 17 y la sub 20.Esa actuación colmó las expectativas de Maradona, que a los tres días lo llamó.

Como sucede casi siempre, el público local no pudo disfrutarlo demasiado. En un abrir y cerrar de ojos y con menos de cincuenta partidos en primera, Salvio se despidió de Lanús.

Su próximo destino sería Madrid para jugar con los colores del Atleti deMaxi Rodriguez, Diego Forlán y Kun Aguero. La ciudad lo recibió muy bien pero las lesiones le patearon en contra, dificultando su adaptación.

Tras un primer semestre complicado, su mejor versión en el colchonero se vio con la llegada Simeone. Con el Cholo en el banco, Salvio tuvo más continuidad que con su predecesor Gregorio Manzano, participando en 28 de los 31 encuentros disputados, alcanzando grandes actuaciones y siendo parte de la obtención de la Europa League.

Conforme por lo visto en cancha, el deseo de Simeone era mantenerlo en su plantilla. Sin embargo, el club necesitaba ingresos para sostener a Falcao y decidió desprenderse del argentino por más de 10 millones de euros.

De esta manera, Salvio armó las valijas otra vez camino a Lisboa. A su llegada formó parte de un verdadero clan de argentinos: Pablo Aimar, José Fernández, Nico Gaitán, Franco Jara y Javier Saviola le dieron la bienvenida.

En la ciudad de la luz, Salvio se encontró. Con el tiempo pudo demostrar su valor y generar un vínculo muy cercano con los aficionados.

De hecho, él mismo admite que es muchísimo más reconocido en las calles lisboetas que en las de su Buenos Aires natal.

En ocho temporadas con el Benfica, se cansó de dar vueltas olímpicas. Cosechó 14 títulos locales entre liga, Copa y Supercopa de Portugal.

En Lisboa, el Toto no sólo maduró como futbolista sino también como ser humano. A él y a Magui, su novia, se sumaron Valentino y Cloepara agrandar la familia y colmarlos de felicidad.

El buen momento en su club le dio otra chance en la Selección, muchos años después de la primera aparición con Maradona. Esta vez, fue Sampaoli quien lo incluyó en su proyecto.

La confirmación del Toto entre los 23 que irían a Rusia desató la emoción de toda su familia y el video del festejo se volvió viral. Salvio abrazó a sus padres y en su cabeza aparecieron las imágenes que lo llevaron hasta ese presente de ensueño. Estaba dicho: jugaría un mundial.

Desafortunadamente, no hubo milagro y la Selección quedó eliminada en octavos de final. Salvio apenas jugó los dos primeros partidos y en una posición distinta a la habitual, más encargado de la defensa que del ataque.

En la última temporada, Salvio sufrió algunas lesiones y con el cambio de entrenador fue relegado al banco de suplentes. Jugó sólo 14 partidos de titular y el día del festejo por la obtención de una nueva liga ingresó desde el banco.

En los últimos meses los rumores de un posible traspaso a Boca se multiplicaron y se pasó de novela a culebrón. Alfaro insistió y Angelici desembolsó más de 7 millones de dólares para sumarlo a su plantel.

Hace más de una década, con apenas 18, Salvio saltaba a la Bombonera con su casaca granate y mostraba sus credenciales. En pocos días, lo hará nuevamente pero con la camiseta azul y amarilla pegada en la piel. Algo es seguro, ya no habrá quien no lo reconozca por las calles de Buenos Aires.

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