Juicio por la obra pública: Cristina en el banquillo de los acusados junto a Báez y De Vido

Política 21 de mayo de 2019
En la sala hubo mucho nerviosismo y tensión en una audiencia donde los acusados hablaron con sus gestos. La expresidenta se sentó detrás de su socio y de su exministro de Planificación durante la primera audiencia de la causa Vialidad.

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Arrancó el primer juicio oral por corrupción durante el mandato de la expresidenta Cristina Kirchner, con la presencia de la exjefa de Estado y el resto de los 13 imputados en la causa.

Los jueces Jorge Gorini, Rodrigo Giménez Uriburu, Andrés Basso y Adriana Palliotti, del Tribunal Oral en lo Criminal Federal 2 de Buenos Aires, dieron a las 12.10 el inicio a la primera audiencia, que tuvo como querellantes al Ministerio Público Fiscal, la Oficina Anticorrupción y la Unidad de Información Financiera. La denuncia fue presentada en 2008 por Elisa Carrió y tardó 11 años en llegar a esta instancia.

La senadora de Unidad Ciudadana se ubicó junto a su abogado Carlos Beraldi en las filas traseras de la sala. En el banquillo están sentados además el empresario y dueño de Austral Construcciones Lázaro Báez, el exministro de Planificación Federal Julio de Vido y el exsecretario de Obras Públicas José López.

Como espectadores y en apoyo a la exmandataria en la sala están además la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo Estela de Carlotto, las referentes de Madres Taty Almeida y Hebe de Bonafini y el diputado K Hugo Yasky, que es además secretario General de la Central de Trabajadores de la Argentina.

La primera audiencia, en la que se leen las acusaciones tanto por parte de la Fiscalía como de las querellas, está rodeada de un fuerte operativo de seguridad policial en el exterior de los tribunales. En los alrededores se ubicaron seguidores de la exmandataria, actual senadora de Unidad Ciudadana y candidata a vicepresidenta para las elecciones de octubre, en una lista encabezada por Alberto Fernández. Está previsto que el juicio se extienda durante un año y que declaren aproximadamente 160 testigos, con audiencias todos los días lunes.

En el primer día del juicio Gorini pidió a los imputados que estén atentos al desarrollo del proceso. Fue cruzado por el abogado Maximiliano Rusconi, defensor de De Vido, que trató de presentar un planteo pero no logró hacerlo. El juez le dijo que no era el momento y que se debía dar comienzo a la lectura del requerimiento de elevación a juicio. El rechazo del magistrado se debe a que que todavía quedan pendientes planteos de las partes que la Corte no resolvió y que apuntan a decretar la nulidad de las audiencias.

La exmandataria está acusada de encabezar una asociación ilícita y de cometer fraude en perjuicio del Estado por presuntas irregularidades cometidas en la adjudicación de contratos de obra pública por $ 46 mil millones a Báez -detenido por otras causas- en la provincia de Santa Cruz, feudo del kirchnerismo.

Tanto Lázaro como De Vido escucharon con atención las acusaciones en su contra. El empresario siempre miró al frente, con rostro rígido y serio. En el expediente consta que el dueño de Austral Construcciones no solo recibió millonarios contratos de obra pública, sino beneficios tales como adelantos de fondos, numerosas redeterminaciones de precios y, al terminar el gobierno de la expresidenta, fue el único empresario que había cobrado la totalidad de los convenios. Pero sólo se rió -con una mueca algo pícara- cuando dijeron que era socio de Cristina Kirchner.

Tras más de dos horas de lectura, antes de las 15, la expresidenta se retiró de la sala y unos minutos después el tribunal pospuso hasta la próxima audiencia la lectura de las acusaciones pendientes. El abogado Rusconi insistió en plantear su nulidad pero no tuvo éxito: la historia continuará la semana siguiente.

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