Para Duran Barba, Macri y Cristina están "codo a codo"

El asesor del macrismo en una entrevista, sostuvo que al kirchnerismo no lo destruye la corrupción.

duran barba

El asesoro del presidente Mauricio Macri y todo el Gobierno de Cambiemos, Duran Barba, dio una entrevista a Diario Perfil. Allí indicó que Macri y Cristina están "codo a codo".

A continuación, parte de la entrevista:

-Hoy al Gobierno se lo acusa de que hace uso de la grieta con fines electorales. Cuando Macri era candidato, había propuesto unir a los argentinos pero en el devenir de su gobierno la grieta se fue pronunciando. ¿La grieta es una muleta para un Gobierno que no tiene resultados económicos y necesita apelar a ella?

-La democracia supone diversos puntos de vista, y por lo tanto no supone un partido único ni una ideología única, así que la discrepancia es constitutiva de la democracia. En América Latina, en los últimos años, esa discrepancia ha ido algo más profundo, lo que tiene una historia larga: hay sectores importantes de la sociedad aquí en Argentina, en Ecuador también, en Venezuela, que no quieren la democracia que cuando yo era joven llamaba la “democracia burguesa”, en la que tampoco creía.

Pensaba que la democracia no era algo aceptable, tenía que venir la dictadura del proletariado y otra serie de ideas que me parecieron buenas en ese tiempo. Después no, porque vi que los efectos no eran buenos. Hay personas que no están con la democracia, pretenderían tener gobiernos eternizados, no están de acuerdo con la división de poderes, no están de acuerdo con la libertad de prensa… ¡y son bastantes! ¡Están en bastantes países y aquí son muchos! Personas que creen más en prensa… ¡y son bastantes! ¡Están en bastantes países y aquí son muchos! Personas que creen más en el poder de la calle que en el poder de las urnas, que creen en el apriete permanente. Con ese sector de la sociedad, que no quiere una sociedad plural y democrática, hay una distancia más profunda que con otros con los que discrepamos dentro de la sociedad democrática. No tengo ningún problema con Bachelet, con la izquierda uruguaya, son izquierdas democráticas, que están dentro del sistema.

Ahora, si hablamos de armar a la gente, como pasa en Nicaragua y Venezuela, de armar Quebrachos y piqueteros para que tengan un poder armado en las calles distinto de las instituciones, yo no estoy con eso de ninguna manera. Si es que le llamas grieta a eso, bueno, es la misma posición que tengo aquí, en Ecuador, en Brasil, en cualquier lado.

Al ver que no llegaba la lluvia de dólares ni de inversiones, ¿no se cavó más esa grieta con fines electorales?

—En absoluto, no, porque cuando Macri proponía unir a los argentinos, no proponía ir a una sociedad totalitaria, no proponía un partido único, no proponía una secretaría como esa que había de “diseño ideológico”. Quienes creen en la democracia de verdad creen en una democracia en la que se discrepa, en la que distintos grupos que representan distintos intereses se coaligan, van a elecciones, ganan, pierden y pueden reemplazarse en el poder.

-¿Lo que vos llamás “grieta” es democracia vs. antidemocracia?

-Claro. Cuando hay un grupo que no quiere la democracia, a eso le puedes llamar grieta. Las otras divisiones son necesarias y buenas en la democracia.

-En Argentina o en Brasil, quienes se oponen al gobierno no se reivindican como antidemocráticos.

-No, pero hacen actos para escupir a periodistas en Plaza de Mayo, hacen lo posible para acabar con la libertad de prensa, tienen medios oficiales pagados (y no me refiero solamente a los argentinos, pasó con Correa) y pretenden ir a una sociedad unidimensional, en la que ellos tienen la razón y se acaban las contradicciones. En el caso de Correa, quiso llevar al Ecuador a algo más parecido a Cuba, totalmente disciplinado, organizado, donde el que hace algo va preso, no hay piquetes, no hay huelgas, no hay nada… Fue un esquema. El caso de acá es más parecido al de Venezuela y Nicaragua, porque los que estaban en el gobierno kirchnerista salían constantemente de la democracia formal: pretendían que no hubiera división de poderes, que el Congreso fuera una escribanía, cambiar la Justicia para que les obedeciera y eternizarse en el poder. Así era más de la mitad de la humanidad hasta 1970.

-¿Creés que el 30% de Argentina que apoya al kirchnerismo es antidemocrático?

-Quiere una sociedad que no contiene los elementos que forman parte de la democracia: libertad de prensa, división de poderes, respeto a los derechos humanos. No quieren eso. La sociedad del apriete, de la amenaza, de combatir la libertad de prensa no es democrática.

-¿No encontrás una relación entre una economía menos exitosa y un crecimiento de la conflictividad?

-No tiene nada que ver uno con lo otro. Si hablamos de división del país, recordemos que Mauricio ganó con el 50% de los votos frente al 50% de Scioli, puntos más puntos menos. Esta sociedad autoritaria duró doce años.

-¿No temés que si Macri venciese en una situación parecida a la de 2015, 51% contra un 49% y siendo Cristina Kirchner y no Scioli el del 49%, le sea más difícil todavía gobernar de lo que fue en 2015, y más difícil lograr consensos legislativos?

—Puede ser o no. El tema para Cristina Fernández es que si pierde estas elecciones su carrera política tiene un grave problema. No va a ser la líder de la oposición, sus seguidores van a perder la esperanza de volver al poder. O sea, una derrota del kirchnerismo en la próxima elección significa un reacomodo de todo el escenario político.

-¿Se debilitaría el kirchnerismo muchísimo más de lo que se debilitó tras la derrota de 2015?

-Seguro. En 2015 perdieron por poquito y quedó la alternativa de Cristina. Cuando ganó las elecciones el colorado De Narváez, en 2009, casi fue unánime la idea de que Néstor y Cristina huían a Venezuela, que estaban acabados. Yo dije en Clarín ese lunes: “Cristina puede ser la próxima presidenta”. Pero no por cualquier cosa, por los estudios que tenemos. Te voy a mandar algo que pedí que hicieran la semana anterior. Hay una encuesta que es un track diario: cada día se hace un tercio de encuesta que reemplaza al más antiguo y te permite ver la evolución de una variable a lo largo del tiempo.

-Lo venís haciendo desde hace una década.

-Sí. Pedí que tomaran cómo evoluciona la imagen de Cristina en los dos últimos años, el positivo y el negativo, y que pusieran sobre el track las fechas de todos los escándalos que ha habido para ver si, cuando aparece cada uno de estos eventos, la corrupción mueve o no mueve. Es sensacional.

-¿No mueve nada?

-Mueve un poco. A favor algunas veces.

-¿A favor de Cristina?

-Sí. Le bajan las negativas. Van a decir que estoy promoviendo la corrupción. ¡No! Soy un tipo que trata de ver la realidad. Tengo la posibilidad de analizar eso.

-¿Al kirchnerismo no lo destruye la corrupción, sino dejar de ser opción de poder?

-Sí.

-¿Perder le haría mucho más daño que la acumulación de juicios por corrupción?

—Duhalde ha tenido varias frases geniales, y una fue: “En el peronismo, quien pierde es traidor”

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