Descubrió que su esposa tenía una amante y lo mataron

El crimen ocurrió en julio pasado, pero ahora la mujer de la víctima confesó los pormenores del crimen rodeado de infidelidades y violencia. Ella y su novia están detenidas desde entonces.

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Después de más de dos meses del asesinato de su esposo, Gabriel Tichellio, Lorena Encina confesó los pormenores del episodio que surgieron luego de que el hombre descubriera que ella lo engañaba con una mujer.

El crimen ocurrió el pasado 26 de julio en una vivienda de la ciudad de Corrientes. La mujer fue detenida tres días después, previo a intentar convencer a los familiares de la víctima de que lo había visto con vida cuando salía de su casa rumbo al trabajo, pero su relato fue contradictorio y por eso se convirtió en la principal sospechosa.

Al ser arrestada tuvo su primera confesión, se quebró y dijo que Miriam Jara (su novia) había matado a su marido.

Al ampliar su testimonio, Encina reveló que Tichellio descubrió los mensajes que mantenía con su amante, y la despertó de forma violenta. Le pegó dos cachetadas, la agarró de los pelos, y se fue al trabajo (en el servicio penitenciario).

Encina llamó a Jara y le contó lo sucedido quien le advirtió: "Si tu marido te vuelve a levantar la mano, lo voy a matar".

Luego aseguró que Jara se fue de la casa, pero los familiares de la víctima sospechan que se quedó escondida como parte del plan criminal.

Cuando el penitenciario regresó, Encina asegura que le reprochó nuevamente el engaño y le levantó la mano. "Me insultó. Me agarró del cabello y me tiró cosas", contó y aseguró que decidió irse a la plaza con sus hijos en medio de los gritos.

Al regreso, según contó vio a su novia bajando la escalera de la casa con la cara ensangrentada y al ingresar al domicilio encontró a su marido tirado en la cama, con sangre por todo lados.

De acuerdo a la investigación Tichellio fue asesinado a golpes con una maza, no mostraba signos de haberse defendido, datos que llevan a los investigadores a sospechar que le pusieron una sustancia en el almuerzo para que durmiera y no se despertara, pese a que los exámenes toxicológicos no detectaron sustancias de esas características.

La esposa del penitenciario admitió participar del operativo para deshacerse del cuerpo, pero afirma que fue bajo las amenazas de su novia que la golpeó, la apuntó con un arma y le dijo que iba a matar a sus hijos si no colaboraba.

Los familiares de Tichellio, no obstante, creen que ambas fueron cómplices de todo lo sucedido y que lavaron el cuerpo, lo metieron en una bolsa, lo bajaron por la escalera y lo guardaron en la parte de atrás de la camioneta.

El cuerpo del hombre fue abandonado dentro de su propio auto, y las acusadas ocultaron los elementos que la involucraban como la maza, la documentación y un guante de látex.

La querella cree que el homicidio fue premeditado mucho antes de que el Tichellio descubriera la infidelidad de las mujeres, quienes durante un periodo que estuvo ausente aparentemente estuvieron viviendo juntas.

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