Anticoncepción masculina: cada vez más hombres ponen el cuerpo y se animan a la vasectomía

En Argentina, las intervenciones crecieron casi un 50% en solo dos años.

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Y entonces te dice que hace dos meses un conocido suyo se hizo una vasectomía, y que por eso él también lo está pensando, que las pastillas que su pareja toma no dan para más, que el DIU nunca lo toleró y que la ligadura de trompas es un lío. Te dice que le dijeron que la vasectomía es una pavada, que los resultados son geniales. Y es gratuita. Más o menos así se reproduce un fenómeno que crece.

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Es cierto que en Argentina las cifras de vasectomías son bajas: representan el 1,2% de las cirugías anticonceptivas (las ligaduras de trompas, casi el 99%). Pero desde 2015, la curva no para de crecer: los varones argentinos que no querían tener más hijos y aprovecharon esta práctica aumentaron abruptamente; 18% de 2015 a 2016, y casi 26%, de 2016 a 2017.

¿Qué es una vasectomía? Alberto Layus es médico del Servicio de Urología del Hospital Italiano. Realiza esta práctica con una técnica tentadora: la vasectomía “sin bisturí”. “Utilizamos una pinza especial que distiende la piel del escroto, y luego se ligan los conductos deferentes para que no pasen más espermatozoides. Hay muy poco impacto a nivel anatómico y todo se hace de modo ambulatorio”, explica.

Al igual que en la “común” -con bisturí-, en esta moderna versión se hacen dos pequeñas incisiones. Y en ambas sigue una historia similar: el alta será un par de horas más tarde, hielo por dos días y no más hijos. O casi, porque como quedan espermatozoides (“en la tubería”, dijo a las carcajadas un entrevistado), habrá que usar otro método anticonceptivo por tres a cuatro semanas. Un dato importante: la vasectomía no protege contra las enfermedades de transmisión sexual.

Pero, decíamos, hubo casi un 49% más de vasectomías en dos años. Suena bien, pero es una cifra imprecisa: registra sólo la mitad del país, o sea, las provincias que de 2015 a 2017 enviaron sus datos de cirugías anticonceptivas al Ministerio de Salud de la Nación. Clarín pudo sumar las cifras de otros distritos más, la provincia de Buenos Aires y Córdoba, de modo de tener un pantallazo nacional más lógico.

Las vasectomías en hospitales públicos bonaerenses son menos de 40 por año. Pero al comparar 2015 con 2017, el alza supera el 75%. En Córdoba, en cambio, las vasectomías fueron parejas desde 2015, con 40 anuales. Pero lo notable es que en lo que va de 2018 ya se alcanzó ese número.

Salta tiene más vasectomías que ninguna otra provincia del país. Es cierto que las instituciones religiosas pisan fuerte ahí, pero “los pedidos de turnos estallaron este año”, contaron en el Ministerio de Salud provincial. El doctor Carlos Villa, desde el Directorio del Hospital Público Materno Infantil de la capital salteña, explicó: “En este hospital hay una constante de 40 a 45 vasectomías anuales. Pero en esta mitad del año ya llevamos hechas 37. Estimamos llegar a las 60 o 65 en 2018”.

También crecieron las consultas al número gratuito de la Dirección Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, informaron en esa cartera: “En los 8 años de la línea de salud sexual, por primera vez hubo más consultas por vasectomía ”.

La directora nacional de Salud Sexual y Reproductiva, Silvia Oizerovich, explicó el fenómeno: “Es la difusión. Las consejerías, es decir, los espacios de asesoramiento en salud sexual y reproductiva, se van multiplicando y siendo más accesibles. Así, no sólo los hombres van conociendo el método sino también las mujeres, y el tema se pone de a poco sobre la mesa”.

¿Los requisitos? Ser mayor de edad y dar un consentimiento informado, luego de haber escuchado, de parte del médico, todos los “pero mirá que en el futuro podrías cambiar de opinión...”. Es que revertir esta cirugía es posible, pero no tan fácil. Y no siempre funciona.

Tampoco es tan fácil que el médico urólogo acepte practicar una vasectomía si juzga muy joven al paciente. 

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