El desgarrador relato de los chicos rescatados en Tailandia: "Tomábamos agua que caía de las rocas"

Mundo 18/07/2018
Los adolescentes y el entrenador detallaron cómo hicieron para sobrevivir nueve días a oscuras y sin comida. Sus intentos de escapar a través de un pozo y la espera de un "milagro".

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Después de nueve días atrapados en una tenebrosa cueva en Tailandia y tras un exhaustivo rescate que tuvo en vilo al mundo, los 12 chicos y su entrenador de fútbol rompieron el silencio y revelaron cómo fue sobrevivir durante nueve días a oscuras y sin comida.

Con las camisetas de su equipo, los "Jabalíes Salvajes" dieron una conferencia de prensa que duró menos de una hora. Sonrientes y agradecidos, se mostraron por primera vez ante las cámaras, tras recibir el alta en el hospital de Prechanukroh de Chian Rai.

El primero en hablar fue el entrenador, Ake, de 25 años. El joven, que se había ordenado como monje budista cuando era más joven, fue una pieza fundamental durante la supervivencia: los ayudó a meditar y a descansar para ahorrar energía.

A oscuras y sin comida

Dul, el único del grupo que sabe inglés, dio detalles de cómo fue el momento cuando vieron por primera vez a un buzo. El chico, de 14 años, contó que de golpe escucharon a alguien hablando y que no podían creer que hubiera alguien allí. "Fue un momento milagroso", recalcó.

Sorprendidos de que el rescatista no fuera tailandés, Dul se convirtió en el traductor del equipo y les dijo a los socorristas que estaban bien pero tenían mucha hambre.

"Nuestros cerebros estaban muy lentos", explicó el adolescente y recordó que trató de instar a sus amigos a que sean pacientes.

Para los chicos la tranquilidad no era su único reto en la supervivencia. Después de estar nueve días atrapados en la cueva, estaban hambrientos y con mucha sed.

Uno de ellos, Pornchai Khamluan, de 15 años, detalló ante los periodistas que se las ingeniaron para tomar agua que caía de las rocas. Y gracias a su entrenador, racionaron los pocos víveres que llevaban. Cuando el hambre era incontrolable, el equipo explicó que trataban de distraerse y pensaban en "arroz frito".

Los detalles que nadie sabía

Los adolescentes aclararon informaciones imprecisas. Por ejemplo, todos sabían nadar. "No era cierto que no sabíamos nadar, después del entrenamiento de fútbol todos hacemos actividades de natación", aseguraron.

En la misma línea, contaron que cuando vieron entrar tanta agua a la cueva,intentaron cavar con piedras en busca de una salida de la cueva. Para esto, se turnaban y llegaron a avanzar hasta cuatro metros.

El agradecimiento

Después de estar nueve días atrapados, el equipo de fútbol infantil fue encontrado a cuatro kilómetros de la entrada el 2 de julio. Pero finalmente fueron rescatados una semana después en una serie de operativos: el 8 de julio salieron cuatro: el 9, otros cuatro; y el 10, los cinco que quedaban.

Para facilitar el proceso y preservar su salud, los buzos los sedaron y los transportaron en camillas hasta la salida. En algunos tramos, bajo el agua, estuvieron atados con cuerdas y máscaras que cubrían todo su rostro.

"Mi lección es que realmente apreciamos toda la amabilidad de la gente. Tenemos que ser más cuidadosos y verificar las actividades", concluyó uno de los chicos. Otro, por su parte, hizo una promesa: "Ser una buena persona, un buen ciudadano". El más chico del equipo, emocionado por la situación, les agradeció a los buzos "desde el fondo" de su corazón.

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