Cómo hizo Emanuel Ortega para que la canción pop vuelva a reinar en TV

Entretenimiento 17/07/2018
Amigos Raros es el proyecto junto a la cantante Delfina Campos, que pegó fuerte en la telenovela 100 días para enamorarse. En la canción A punto, ambos lograron un hit por afuera del imperio del trap.

amigos raros

Actuaciones sobresalientes, comediantes en su salsa, personajes que llaman a la aceptación de género. 100 días para enamorarse tiene virtudes de sobra para que la TV abierta le gane algunas batallas a las plataformas de streaming, pero es justo agregar que la telenovela fideliza apenas suena la canción que la identifica. 

Se trata de A punto, un tema pop exuberante que tiene la interpretación precisa de una vocalista femenina. Y que hace cima en cuestiones de independencia afectiva cuando expresa “Sé que estoy/ a punto de perderme/ Tu peligro me envuelve/ un fuerte frenesí/ condena mi suerte”. 

Ahora bien, ¿quién compuso esta canción? ¿Quién es la intérprete? Emanuel Ortega es la respuesta del primer interrogante y Delfina Campos la del segundo. 

Ambos forman la primera encarnación de Amigos Raros, que no es ni un grupo ni un dúo. “Amigos Raros es el nombre del nuevo proyecto musical de Emanuel Ortega, para el cual acaba de grabar tres nuevos temas que verán la luz en forma de EP”, precisan desde Warner. 

“La esencia fundamental de Amigos Raros son las canciones. Esa es la causa y la figura principal de este trabajo. El concepto no se construye alrededor de una persona o personas en particular. Es simplemente un espacio creado para exponer y expresar algo. Ahí radica su existencia: Las canciones, la intérprete y yo”, precisa a su turno Emanuel.   

“Cuando escuché a Delfina por primera vez, su voz me atrajo de inmediato. Su carácter vocal e impronta son lo que imaginé para este material. Es una cara y voz desconocida para muchos, y eso también fue un punto gravitacional. Escribir canciones sin un destino preestablecido. Despojarme de ciertos preconceptos y parámetros. Abrirme a la idea que una canción de mi autoría sonara en otra voz... Son todas cosas que fueron cobrando sentido y lógica en este último tiempo”, añadió Ortega, quien evidentemente quería tomar distancia de la figura del solista que cultiva su narcisismo y abrir sus impulsos creativos a nuevas experiencias. Amigos Raros es la primera, y en la que logró un entendimiento artístico con Delfina, quien además de espectral cantante indie pop es productora del canal de TV del diario La Nación.

“La gestación y búsqueda previa a la grabación y producción final fue lo más extenso y laborioso –reconstruye Ortega–. Ahí se gestó una buena parte. Mucho trabajo en soledad, encerrado en mi estudio, o en estudio ajeno, probando cosas, sonidos, diferentes formas de encarar una canción. Algunas cosas las grabé solo, y en ese marco toqué algunos instrumentos. Luego se grabó en estudios más grandes y lógicamente con la intervención de otros músicos y gente que aportó su creatividad y talento”.  

–Bajarse de una carrera solista, buscar intérpretes alternativas… ¿Cuál es el disparador de esta etapa, Emanuel?

–(Ortega) Habría que remontarse a cuando empecé a escribir canciones con la idea bastante clara de que no fueran interpretadas por mí. Por varias razones llegué a esta primera vez, o a la posibilidad de oficiar de compositor y productor. Y esa decisión me abrió un abanico de posibilidades que desconocía, me hizo crear canciones con un origen muy marcado pero a las que costaba imaginarles un destino final. La incógnita creció cuando tuve varias canciones escrita ys me empecé a preguntar qué hacer con ellas. Tenía en claro que no iban a formar parte de un disco solista.

–¿Entonces?

–(Ortega) Las llevé a una editorial de música. Concretamente, se las hice escuchar al presidente de Warner Chappell y me dijo que creía que las canciones las tenía que grabar yo. Él entendía que eran canciones personales, que tenían mi sello y que no debían ser interpretadas por otras personas. Le dije que no estaba de acuerdo y llegamos un punto intermedio. Le dije que de la única manera que podía involucrarme con estas canciones era como productor y haciendo mínimos aportes vocales como intérprete. Así tomó forma Amigos Raros. Empecé a buscar una voz femenina, porque creía que iban mejor con el espíritu de época. Y bueno, en la búsqueda de una voz que llamara la atención, apareció Delfina. 

–¿Cómo la encontraste?

–(Ortega) Mediante un aviso clasificado del diario en el que trabajás (risas)... Fue una búsqueda de varios meses. Se extendió bastante porque, por un lado, no es fácil encontrar lo que uno está buscando; y por otro, tampoco es fácil encontrar a alguien que se sienta cómodo con lo que uno creó o que quiera adaptarse a lo que uno le proponga. Porque en este caso había un material preexistente, las canciones estaban escritas y la producción venía sedimentando un perfil bastante puntual. Encontrar alguien que se amolde a eso, no era tarea fácil. Aparecieron algunas intérpretes en el camino pero ninguna me impactó como Delfina, a la que llegué por una amiga en común que se llama Sonia Zavaleta. Me dijo “Escuchala a Delfina Campos, parece que puede ir bien con tu nuevo proyecto”. Y escuché su material, que por entonces se limitaba a un EP grabado, y me llamó la atención enseguida. Hay algo mágico en su impronta vocal.

Tanto Emanuel como Delfina cuentan que se sobrepusieron a la dificultad de trabajar a la distancia  (N de la R: Ortega reside en Miami) y que fluyeron apenas se conocieron. “Hicimos un piletazo (sic) total, porque siempre es un riesgo entenderse con alguien que no conocés”, precisa Emanuel.  

–¿Puede extenderse en el tiempo un proyecto como Amigos Raros?

–(Ortega) Es una pregunta que no tiene una respuesta concreta. Amigos Raros es un proyecto de canciones, de las cuales soy el autor y productor. En esta primera entrega, está la voz de Delfina como una cuestión colaborativa. Ella hace lo que se llama un featuring. No sabemos hasta cuándo tendrá vida esta primera etapa. A mí me encantó el resultado hasta acá y no sabría decirte hasta dónde vamos a llevarlo.  Hay mucho material en espera. 

–(Campos) Amigos Raros es un proyecto colaborativo; en esta ocasión fui invitada en un lugar puramente interpretativo. Y la esencia del proyecto es que las personas que lo componen están en un segundo plano. La música está en el primero y define lo que pasa después. En este caso, las canciones pedían cierto tipo de intérprete y Emanuel consideró que yo era la indicada. Pero el día de mañana la elegida (o elegido) puede ser otra (u otro). La realidad es que estamos contentos cómo se ha dado todo. Yo estaba acostumbrada a mi breve experiencia como solista, con absoluto control de todas las variables. Cantaba mis canciones, las letras escritas por mí. Cantar canciones que fueron escritas por otro, fue un desafío enorme y, al mismo tiempo, me liberó un montón. O mejor dicho, me conectó con algo más lúdico, salir de la solemnidad de uno mismo, correrte de un montón de lugares. Tuvo bastante de experimento cómo encaramos la colaboración. Fue y viene siendo muy interesante… Y por supuesto, el impulso de la telenovela ayudó en todo sentido. 

–Emanuel, ¿compusiste el tema a pedido? 

–No. Me llamaron desde la producción diciéndome que estaban buscando una canción. A punto ya estaba grabada y en una etapa final de mezcla, pero apenas me contaron de qué iba el programa, me pareció que iba a quedar bien. La mandé y, por suerte, les gustó. No fue escrita ad hoc, ni mucho menos, pero funcionó. Es innegable.  

–¿Van a mostrar en vivo a esta etapa de Amigos Raros?

–(Campos) Nos encantaría salir a tocar. Estamos craneando esa posibilidad. De nuestro lado, hay mucho interés de tocar en el interior. Quiero creer que va a suceder.  

Te puede interesar