Otra sorpresa en Rusia: Brasil no jugó bien y empató con Suiza en el debut

Rusia 2018 17/06/2018
Los brasileños terminaron como el penacho de Neymar, alborotado y revuelto.

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Brasil terminó como el penacho que corona la cabeza de Neymar : alborotado, revuelto. Sacudiendo en los últimos minutos a Suiza sin que pudiera caer el gol que le diera el triunfo. Cinco minutos finales a puro arrebato: con el arquero Sommer tapándole un cabezazo a Neymar y otro a Firmino, más otro cabezazo de Miranda que salió desviado. Ya no encontraba vías por abajo y se imponía la carga aérea, o remates de media distancia con más desesperación que dirección. Pudo ganar Brasil, pero no fue el estreno que prometía, ni en cuanto al resultado ni al juego.

Pasó de un primer tiempo sobrio y dominante a desestabilizarse a partir del empate. Quizá haya sido una muestra de que el equipo todavía no está lo debidamente maduro y no tiene la cabeza despejada para acomodarse a los diferentes momentos de un partido. Que tiene que aprender a sufrir. Si todo va sobre ruedas, le sobran jugadores para exhibirse, pero si el asunto se enreda, como le pasó en la segunda etapa, se le baja la persiana como a cualquier hijo de vecino.

Es susceptible a los golpes y descuidos Brasil. En el comienzo del segundo tiempo defendió muy mal un córner: demasiada pasividad en la marca, Zuber se sacó de encima a Miranda con un leve empujón, Alisson -suena para el Real Madrid- se quedó petrificado sobre la línea y el cabezazo del empate le causó estupor. Se le volaron los papeles, dejó de encontrarse, le empezaron los apuros y la ansiedad. Y Suiza apretó los dientes y trató de dormirle la pelota para desesperarlo un poco más.

Suiza puede decir poco en cuanto a nombres, pero es uno de esos equipos europeos del segundo pelotón a los que no se les gana yendo de paseo. En los últimos dos años, venció en 17 partidos, empató cinco y solo perdió con Portugal, por las eliminatorias. Hay que ganarle, no pierde solo, y eso fue quizá lo que se creyó Brasil cuando se fue al descanso 1-0 arriba con el golazo de Coutinho.

Con la igualdad saltaba a la vista que Neymar había servido para amonestar a tres rivales lejos de zonas peligrosas, pero no había tenido mayor influencia donde se definen los partidos. El día anterior, Tité había advertido que Neymar no estaba al 100 por ciento tras la lesión que lo tuvo tres meses fuera de las canchas, pero sí en condiciones de hacer un buen partido porque físicamente es un privilegiado. No se cumplió el vaticinio del entrenador. Terminó fastidiado porque le hicieron diez foules, Suiza lo cortó enseguida, casi nunca lo dejó progresar. Muchas veces Neymar propició esas faltas porque retenía de más la pelota. Y en algún momento se lo vio pisando con dificultad con el pie derecho que fue operado.

Un mal despeje de un defensor puede equivaler a una asistencia para Coutinho, aunque esté afuera del área. De una pelota que no debía representar un riesgo excesivo para Suiza, el volante de Barcelona, cerca del pico del área, cargó la derecha y disparó un misil cruzado que se clavó en un ángulo. De la potencia y precisión en el remate de Coutinho ya se tenían noticias en Liverpool y desde hace poco en Barcelona, y ahora también dejan constancia en el Mundial. Está dispuesto a conquistar todos los escenarios. Muchas veces, la calidad individual hace la diferencia, y Brasil la tiene, quizá como no ocurría desde el Mundial 2002. El contraste con Suiza fue evidente cuando a Zuber le quedó una pelota similar a la de Coutinho: intentó cruzar el remate y no hizo más que estrellarlo en el rostro de Thiago Silva.

En la primera etapa, el mejor de Brasil era Casemiro, impecable en el corte y los relevos; varios quites eran pases para iniciar ataques. En el segundo tiempo se vio obligado a hacer un foul por un error de un compañero, fue amonestado y Tite no quiso arriesgar, lo reemplazó por Fernandinho. En busca del triunfo, el DT brasileño hizo cambios puesto por puesto: Renato Augusto por un Paulinho que fue de menos a más y Firmino por un Gabriel Jesús que no pesó, no encontró la pelota y los espacios.

Perdió Alemania, no pudo la Argentina, España sacó un empate de infarto, Francia consiguió un triunfo que no es para darse corte. Brasil también arrancó con las luces bajas, no puede mirar más allá del próximo partido contra Costa Rica.

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