Máximo Kirchner defendió el proyecto con anécdotas personales

Política 14/06/2018
Recordó el embarazo que perdió su exesposa, y la experiencia de una amiga que abortó hace 19 años.

maximo kirchner

En su discurso durante el debate sobre el aborto, el diputado nacional Máximo Kirchner aclaró que con la aprobación de ese proyecto las mujeres no acudirían en masa a practicarse aborto.

El mensaje del hijo de los Kirchner fue autorreferencial, pues se basó en anécdotas propias o de allegados. En primer lugar, contó el caso de cuando le tocó a la madre de sus hijos perder un embarazo en 2011. Fue en el Hospital Público de Río Gallegos, con los mejores cuidados -recordó-, y sugirió pensar seriamente lo que pasaba por la cabeza de la madre de sus hijos en ese momento: “Primero cuando se la llevaban al raspaje, y después cuando volvió, y preguntaba si podría volver o no a quedar embarazada”.

Luego contó que de cara a este debate decidió consultar a una amiga que vive afuera y que pasó por la experiencia de un aborto hace muchos años. Pensando que ella lo podría explicar mejor que él, le preguntó qué diría si estuviera sentada en el recinto, y leyó entonces el intercambio de mensajes que mantuvieron, donde ella le contaba que el tema lo hablaba con psicólogas; “pasaron 19 años y todavía me cuesta -leyó-, me duele que se juzgue. Le quiero contar a mi hermana y no me animo”.

“Este derecho es poner voz a muchas que callaron por miedo: miedo a morir en hospitales, miedo a morir de tristeza, a morir en la clandestinidad, o morir en el silencio -relató-. Si se aprueba la ley, es dejar de entrar luz para salir de la oscuridad que tanto nos pesa. Es sentir que pertenezco, que soy”. Máximo Kirchner comentó que le preguntó qué era sentir que pertenecía, y ella contó que era “sentir que pertenezco a la sociedad, que no soy un objeto juzgado. Quiero ser visible”.

Luego pidió aventar los fantasmas que se generan ante estos debates, como sucedió cuando la ley de divorcio, o con el matrimonio igualitario. Habló de “cucos”, e insistió en que “nadie está obligando a abortar a nadie”, sino que se trata de “reconocer un problema y proteger”.

“Quizá no sea esta la solución ideal; es la posible, la que tenemos a mano”, reconoció. Y pidió terminar con unas palabras “de un ex presidente que la única ley que votó fue la de matrimonio igualitario. Por mandato popular, por comprensión histórica y por decisión política: educación sexual para decidir, anticonceptivos para abortar (SIC) y aborto legal para no morir”.

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