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Asesinó a su esposo, simuló un robo y una pericia la incriminó: “Mató a mi papá por una casa”

El juicio a Gabriela Moreira por el asesinato de su esposo en 2019 entró en la recta final. La estrategia de la defensa es probar que actuó bajo “emoción violenta” en un cotexto de violencia de género. “Quiero que se sepa la verdad, que él también pueda hablar y soy la única voz que le quedó”, dijo a TN la hija de la víctima.

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El juicio por el crimen ocurrido en agosto de 2019 dentro de la habitación matrimonial de una mansión de Open Door entró en la recta final. Este jueves, un jurado popular tendrá que decidir si Gabriela Moreira es culpable del homicidio calificado por el vínculo y por alevosía de su esposo, el empresario Rolando Josué Nusbaum, o si actuó bajo “emoción violenta” en un contexto de violencia de género, como planteó la defensa.

 
Para Francine Nusbaum, hija del primer matrimonio de la víctima, no existe lugar para la duda. En diálogo con TN, afirmó: “(Moreira) Lo mató por una casa, perdí al hombre de mi vida porque esta persona se quería quedar con una propiedad”.

La fiscalía pidió la pena de prisión perpetua para la imputada. Para que este sea el resultado, se necesita una unanimidad en los votos del jurado popular. Entre 9 y 11 votos a favor de la acusación, se considerará el jurado estancado, por lo que se tendría que volver a repetir el juicio. En caso de que haya 8 o menos votos a favor de una sentencia condenatoria, la Justicia deberá declarar la absolución.


Un final anunciado
Francine se fue del país hace más de una década y formó su familia en el extranjero. No obstante, mantenía una relación cercana con su padre y tenían contacto casi a diario. Por eso, cuando una noche sonó su teléfono y le dijeron que estaba muerto su respuesta fue inmediata: “Lo mató Gabriela”.

“Hace 20 años que lo veía venir”, apuntó Francine. Si bien nunca tuvo “un vínculo amistoso” con su madrastra, con quien prácticamente tenían la misma edad, sostuvo que la relación era “cordial”. Aún así, remarcó, fue testigo del devenir del matrimonio y el sufrimiento que Moreira le causó a su padre.


“Él estaba perdidamente enamorado de Gabriela”, remarcó la hija. A pesar de la gran diferencia de edad que había entre ellos, más de 20 años, llevaban juntos casi la misma cantidad de tiempo y tenían dos hijos en común. Pero no todo era color de rosa. “Ella tenía un amante”, dijo Francine, sobre el motivo que quebró la relación. “Mi papá sufrió muchísimo, bajó 30 kilos”, agregó.

Después de un período separados por este motivo, relató la hija de la víctima, un día Gabriela decidió volver, pero impuso algunas condiciones. “Insistió mucho con casarse, y mi papá aceptó”, señaló Francine, pero la relación no volvió a ser la misma. De hecho, ella siguió viendo eventualmente a su amante, y se lo decía abiertamente a su esposo.

El crimen, la coartada y la pericia clave
El hecho ocurrió el 12 de agosto de 2019 en una casa de “La Ranita”, donde estaba el matrimonio y sus dos hijos, un adolescente de por entonces 16 años y una nena de 9, que dormían en la planta alta y no llegaron a escuchar nada.

En su primera declaración ante la policía, Moreira intentó simular un robo y en un campo descartó la pistola que nunca fue encontrada junto a los celulares, pero desde un principio la fiscalía descreyó de esa versión.

Después, el resultado positivo del dermotest (la técnica para detectar restos de pólvora en una persona) la puso en jaque y terminó por confesar el crimen, aunque argumentó una supuesta situación de riesgo en un contexto de violencia de género.

Lo cierto es que, por la posición en la que fue encontrado el cuerpo de Nusbaum, acostado en la cama, tapado con sábanas y sin signos de defensa, los forenses determinaron que fue asesinado mientras dormía. “Ella se despertó y le pegó un tiro en la cabeza, tan simple como eso”, sostuvo en una entrevista con Télam el abogado Sergio Dubove, quien junto a su colega Germán Camps representa a la hija de la víctima.

“Nadie nunca más me va a mirar así”
Después del crimen, Francine tuvo cara a cara por primera vez a Gabriela esta semana, en una de las últimas audiencias del juicio, pero ni siquiera se miraron. “No demuestra emociones ni arrepentimiento, es una narcisista”, consideró sobre la imputada por el crimen de su padre.

“Mi papá era un hombre maravilloso, muy divertido, toda la gente que testificó dijo que era un tipo de gran corazón”, indicó Francine, sin poder ya contener la emoción contra la que luchó durante toda la entrevista. Con el duelo a flor de piel, días atrás viajó desde España a la Argentina para estar presente en el debate. “Él tiene que poder hablar también y soy la única voz que le quedó”, explicó.

A pesar del dolor, Francine se considera afortunada por la relación que tuvo con su papá. “Él tenía una mirada de amor, se le llenaba de luz la cara”, recordó emocionada, y concluyó: “Esa mirada de amor es lo que más extraño, nadie nunca más me va a mirar así”.

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