Niños y celulares: una mala combinación para el aprendizaje y el desarrollo personal

Tecno 17 de febrero de 2019
Expertos comenzaron a notar en los más pequeños efectos adversos por la exposición prolongada a teléfonos y dispositivos.

niños con celulares

Por sus coloridos dibujos, pegadizas canciones y casi infinito contenido, los videos en los celulares han destronado a la televisión en un rol que supo ocupar por décadas: “el chupete electrónico”. Es que esta pantalla que acompaña al adulto a todos lados, permite horas de entretenimiento y logra que los menores permanezcan quietos y calmados.

Sin embargo, según alertan los especialistas, la exposición prolongada de los más pequeños ante estos dispositivos puede tener consecuencias negativas que empiezan a vislumbrarse en el comienzo de la escolarización. La psicopedagoga, investigadora y docente Mónica Coronado mostró preocupación al respecto.

“Lo que estamos viendo son menores de 5 años con retrasos madurativos. Ya que por estar con el celular dejan de jugar y no desarrollan habilidades motrices que tienen que ver con la exploración”, comenzó a explicar.  La especialista aseguró que frente a la pantalla el niño toma un rol pasivo y que este no le permite desarrollar la imaginación, por lo que muchos chicos llegan al jardín de infantes “sin saber jugar”, con retrasos en el habla y sin caminar.

Más allá de los casos que ha observado, Coronado relató que hay estudios internacionales que muestran que esta nueva generación de niños sobre expuestos a las pantallas tienen más probabilidad de presentar problemas de aprendizaje y de desarrollo. “Hay muchas advertencias de quienes se ocupan de la infancia”, manifestó. Para la experta, los niños solamente deberían tener acceso a los dispositivos en situaciones excepcionales y por cortos períodos, como cuando están obligados a permanecer quietos, por ejemplo, en un viaje en avión.

“Pero en un espacio como la casa, los niños necesitan piso y juguetes, manipular cosas e imaginar experiencias”, enumeró.

La psicopedagoga señaló que la pantalla del celular atrae a los chicos no sólo por su colorido y posibilidades, sino porque observan que los adultos a su alrededor están permanentemente pendientes de ella. “La noción de exposición a las pantallas abarca también a las figuras que están en permanente contacto con el chico”, alertó a la vez que puso como ejemplo el amamantamiento. 

“Es un momento de desarrollo del apego y si está bloqueado por un dispositivo electrónico no es bueno. Si es una emergencia puede ser, pero lo mejor es tenerlo guardado”, aconsejó. Por su parte, el psicólogo experto en neuropsicología, Marcos Jofré, aseguró que actualmente el desarrollo neurológico de los bebés está bastante atravesado por el uso de los celulares.

“El cerebro entiende el desarrollo de la profundidad del mundo a partir del movimiento del cuerpo en el espacio. Por eso todas las exploraciones que hacen los niños hasta los 2 o 3 años. Esa es su manera de ir comprendiendo las tres dimensiones”, explicó, a la vez que aseguró que los juegos de pantalla muchas veces privan a chicos de esas experiencias cada vez desde más temprano.

Por otro lado, Jofré remarcó que el acceso a lo novedoso y motivante con las pantallas se vuelve mucho más sencillo, por lo que dificulta el desarrollo de la tolerancia a la frustración, así como a la posibilidad de organizar secuencias mentales que llevan su tiempo.

Todo esto al momento de entrar a la escuela va a tener un impacto. Es difícil que los contenidos escolares puedan competir con velocidad, movimiento, colorido con lo que pasa con la pantalla”, señaló. Por esta razón para el psicólogo se empiezan a ver, con más frecuencia en los primeros años de la escuela, dificultades severas para concentrarse, permanecer allí y desarrollar autodisciplina.

“En definitiva, en lo que va a impactar es en la posibilidad de aprender”, alertó.  Como recomendación para los padres, comentó que debe retrasarse lo máximo posible el acceso a las pantallas. “Es un medio tan poderoso por la oferta y el dinamismo que después es muy difícil retirarse. La frecuencia de exposición va siempre in crescendo”, dijo. También instó a no dejarse vencer por el pedido de los chicos por más intenso que sea. “Los adultos seguimos siendo nosotros”, subrayó.

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