Alerta financiera: el riesgo país superó los 900 puntos y más que se duplicó en cuatro meses
El indicador de JP Morgan llegó a 939 puntos básicos, muy por encima del promedio regional. Analistas advierten que el contexto internacional explica una parte de la suba, pero señalan también la recesión, las dudas sobre las reservas y los vencimientos de deuda de 2027 y 2028.


El riesgo país argentino volvió a encender señales de alarma y durante esta semana llegó a tocar los 939 puntos básicos, el nivel más alto desde las elecciones legislativas de 2025. El salto resulta todavía más significativo al compararlo con julio, cuando el indicador había descendido hasta los 403 puntos, su menor nivel en ocho años.
En apenas cuatro meses, el índice elaborado por JP Morgan aumentó 536 puntos y más que duplicó su valor, reflejando una nueva caída de los bonos argentinos y mayores dudas entre los inversores.


El escenario internacional explica parte del deterioro. La suba de las tasas de interés en Estados Unidos, el aumento del precio del petróleo, una mayor inflación global y la búsqueda de inversiones consideradas más seguras provocaron una salida de capitales desde los mercados emergentes.
Sin embargo, Argentina sufrió mucho más que otros países de la región.
Mientras el promedio del riesgo país en América Latina ronda los 212 puntos, el indicador argentino se ubica más de 700 unidades por encima. Analistas sostienen que esa diferencia demuestra que los problemas locales tienen un peso importante en la escalada.
Entre las principales preocupaciones aparecen una actividad económica debilitada, una recuperación que no termina de consolidarse, una inflación que baja más lentamente de lo esperado y las dudas sobre la disponibilidad de dólares para afrontar los vencimientos de deuda de 2027 y 2028.
La falta de reservas suficientes aparece como uno de los principales interrogantes del mercado. Si el riesgo país continúa en estos niveles, Argentina mantiene prácticamente cerrado el acceso voluntario al financiamiento internacional, obligando al Tesoro y al Banco Central a depender de otras fuentes para conseguir divisas.
La situación genera además un círculo difícil de romper: un riesgo país alto encarece el crédito, reduce el ingreso de capitales, afecta la inversión y el consumo y, al mismo tiempo, complica la recuperación económica.
Desde el Gobierno, el ministro de Economía, Luis Caputo, intentó restarle peso a las dudas sobre el programa económico y atribuyó parte de la volatilidad al escenario político y a la incertidumbre sobre la continuidad de Javier Milei.
Pero entre los analistas aparece otra lectura: si bien el frente externo empeoró, los bonos argentinos cayeron considerablemente más que los de otros mercados emergentes comparables. Ese desacople estaría mostrando que las dudas no provienen exclusivamente del exterior.
El mercado seguirá ahora especialmente atento a la capacidad del Gobierno para acumular reservas, recuperar actividad, sostener la desaceleración de la inflación y despejar cómo afrontará los compromisos de deuda de los próximos años.
Por ahora, el dato resulta contundente: después de haber tocado los 403 puntos en julio, el riesgo país volvió a superar ampliamente los 900 puntos y Argentina se alejó otra vez de la posibilidad de regresar normalmente a los mercados internacionales de crédito.


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