Adicciones: aseguran que en San Juan el inicio en el consumo se da a los 10 años

Locales 17/06/2017
El Centro por la Vida, institución modelo en el tratamiento de la drogadependencia en San Juan atiende a una gran cantidad de chicos y de muy baja edad. Con una buena terapéutica institucional y gran apoyo familiar, abandonan el consumo.

Uno de los problemas sociales crecientes, en los tiempos actuales es el policonsumo de drogas, de cualquier sustancia, que atentan contra la vida, casi siempre, de adolescentes. Es un gran problema de Salud Pública porque hoy, es cada vez mayor, el número de personas que llegan a los centros sanitarios o instituciones especializadas en busca de ayuda.

Cuando se habla de policonsumo, se está refiriendo a la ingesta de varias drogas, al mismo tiempo, o la mezcla de varias sustancias adictivas que generan, en muchos casos, un shock a la persona consumidora.

En San Juan, la institución histórica, por excelencia, de tratamiento de la drogadicción es el Centro por la Vida, con 23 años de antigüedad y a lo largo del tiempo, con diferentes matices en el trabajo e inserción en la sociedad sanjuanina. Pero siempre con la premisa de asistir a las personas que llegaban a sus instalaciones de la forma más profesional posible.

En la actualidad un mínimo de 6 especialistas, entre psicólogos, asistentes sociales y médicos, se desempeñan diariamente para trabajar con varios pacientes que buscan ayuda y contención.

“Mas allá de que la idea matriz es ayudar a los pacientes para que dejen de consumir, nuestra intención es darle mucho mas que eso, es ayudarlo para que logren la reinserción social que necesitan. Brindarle una contención emocional, trabajando con los modales, con las costumbres, con el calor humano y de hogar, que, en gran parte, les falta” expresó la licenciada Mabel Flores, psicóloga del Centro por la Vida.

No es fácil el tema porque los jóvenes o las personas que deciden consumir llegan a esa instancia después de pasar muchas carencias y necesidades de todo tipo, desde materiales hasta afectivas o emocionales. “Hay situaciones que, muchas veces, no se las imagina, hasta que la persona llega a la institución. Falta de vida de hogar, ausencia de cuestiones materiales, calor, frío, trato indigno al ser humano. Ausencia de mimos,  en el sentido de preguntarle como está y qué necesita” sostuvo Marisa Lanz, psicóloga, que, además, recordó que uno de los temas más contraproducentes en el tratamiento de las adicciones es la publicidad que se le da en los medios de comunicación a las drogas “legales” como el tabaco, el alcohol, entre otras.

Con relación a este tipo de drogas, el Dr. Andrés Mannini, director del Centro por la Vida señalo: “es necesario destacar que no está bien que la gente tenga tan fácil acceso y disponibilidad a este tipo de sustancias. La principal droga de consumo en el mundo es el alcohol, llamadas, junto al tabaquismo, “drogas legales”, que causan millones de muertes, enfermedades, siniestro viales, muertes por accidentes,  en menores de 40 años, suicidios. Es mucho más frecuente el alcohol que el consumo de marihuana y cocaína, lejos” sostuvo el profesional. 

Mannini destacó que el gran problema es la falta de controles para la compra de estas drogas “legales”. “En los colegios los menores reconocen que no tienen problemas para comprar latas de cerveza, vino o cigarrillos. 

Lamentablemente, las publicidades mejor elaboradas son de bebidas alcohólicas, o energizantes, producto de la gran cantidad de dinero que estas empresas invierten en publicidad.

Durante la década del 80, el uso de drogas estaba muy mal visto y la persona que consumía  estaba considerado como un “desviado” de la sociedad, trasgresora y diferente, hoy ese mismo hecho esta visto como algo normal o que es una regla pareja en varios sectores de la sociedad. ”Eso tiene que ver también  con que fumar marihuana, por ejemplo, en algunos sectores de bajos recursos es inclusivo y antes, eso, aún en los sectores bajos, excluía a la persona. Cambió absolutamente todo en la forma de pensar” coincidieron los especialistas.

Todo  estos detalles y la necesidad de tener más tiempo de terapia con los pacientes, desayunar, almorzar o merendar, llevaron al Centro por la Vida a convertirse en “Hospital de Día”  y ampliar su horario de atención de 08.00 a 16.00hs. Si bien la atención ambulatoria se sigue brindando en algunos pacientes de tratamiento avanzado, cercano al alta, la demanda de atenciones permanente obligó a la institución a cambiar su modalidad de trabajo.

“El hospital de día tiene diferentes modelos de atención, con horarios mas prolongados, con la finalidad de brindar otro tipo de hábitos, que se direccionen al objetivo de vida como personas. En otras palabras, captar a esos chicos que no tienen controles en la casa, ni ayuda para su tratamiento e inculcarles ciertas conductas para su recuperación” explicó el Dr. Mannini.

En la primera parte del tratamiento, los profesionales apuntan a que el sujeto deje de consumir y cambie sustancialmente el hábito de conductas. “No es tarea fácil pero se logra. Que la persona cambie su método de vida, por el cual lo llevó a consumir, implica un tiempo de tratamiento psicológico, terapia de diálogo con el paciente. Conocer, también,  aspectos internos del individuo, para ayudarlo, desde ese ámbito”, explicó la licenciada Flores, que insistió en trabajar con la familia, “es, en este núcleo, donde también deben cambiar actitudes que ayuden al individuo para su cura”.

El tratamiento implica mucho análisis psicológico y de contención del paciente, porque este tipo de personas con problemas de drogas, llegan a esta situación después de experimentar padecimientos emocionales muy fuerte, en su mayoría. Pero los especialistas también señalaron que se necesita una terapéutica medicinal cuando el paciente no responde o tarda mucho tiempo en entender su situación. “Hay estabilizadores emocionales, antiimpulsivos y ansiolíticos que se les puede dar para lograr controlar los impulsos y mejorar el estado de ánimo” explicaron.

La licenciada Lanz contó que el procedimiento terapéutico psicológico consiste en “trabajar en conductas y actitudes que tienen que ver con el control de la impulsividad, tolerar las frustraciones, lo más importante es la relación del sujeto a la droga, el porqué esa persona llega a consumir”. Dijo.

Es fundamental para la recuperación rápida del paciente que la familia acompañe. Si bien, en algunas etapas del proceso de reinserción, la institución cumple con un trato afectivo  e inclusivo a un círculo de relaciones favorables, a la familia nadie la reemplaza. “Deben acompañar a la estructura de contención que les brinda el Centro por la Vida. La familia tiene que comprometerse a cambiar sus hábitos de vida e ir en paralelo con el proceso de recuperación” explicaron las licenciadas Lanz y Flores, que coincidieron en que, acompañarlo, no  dejarlo solo en ningún momento  es de vital importancia para que no maneje dinero y lo destine a comprar sustancias  tóxicas o dañinas.

La sociedad, el mundo, ha cambiado notablemente en cuanto a la forma de mirar y encarar esta problemática. En la actualidad, el drama de la droga está instalado en todos los ámbitos del quehacer diario. Ya no es un problema de la clases sociales, porque hoy, lamentablemente tenemos padres consumidores o que fueron consumidores en los lugares de mucho dinero, de poco dinero y clase media. Nos  encontramos con padres, que al haber sido consumidores, consideran que es un problema normal o común y no brindan la importancia necesaria. Hay ceguera familiar en el sentido de no querer darse cuenta que el hijo o la hija está frente a un grave problema.

Esta claro que el Estado se ocupa hasta donde puede y muchas reparticiones que, tal vez, deberían ocuparse más pormenorizadamente, no lo hacen por falta de recursos.  Si, desde el ámbito educativo, el tema es abordado desde la parte curricular, porque, en muchos colegios del país, tiene el problema dentro del establecimiento.

Hay buenos síntomas. Desde el Centro por la Vida los especialistas coinciden en que después de un tiempo de tratamiento, y con la conciencia y compañía necesaria desde el ámbito familiar, se logran recuperar. “El chico que es dado de alta, en la mayoría de los casos, se mantiene. Y lo bueno que, se dio en muchas situaciones, cuando hubo recaídas, ellos solos se acercaron nuevamente por la institución” explicaron los profesionales.

El dato más negativo de toda la charla fue la precocidad con que los chicos comienzan a consumir. “Hoy la edad de inicio de consumo está entre los 10 u 11 años” explicó la psicóloga Mabel Flores.

La sociedad sanjuanina tiene instituciones como el Centro por la Vida que dedican profesionalismo, horas y mucha calidad humana para sus pacientes. El motivo especial por el cual cambió su modalidad a “Hospital de Día” fue, justamente, para poder entregarle mucho más que una simple atención ambulatoria. El desayunar, almorzar o merendar para los chicos en tratamiento, con hiper sensibilidad y carentes de afecto, implica mucho más  que el desayuno en si. Es tener un amigo, contar las cosas de la vida, recibir cariño y ayuda en todo sentido. Esos detalles hacen de esta institución sanitaria única e irremplazable.

La sociedad, en su conjunto, debe ayudar con conductas inclusivas.  Modales, formas de trato, de reconocimiento, amor y muchas cosas más que, una persona consumidora de drogas, necesita. El compromiso es de todos para que no sea realidad ese viejo pensamiento popular, “la gente toma y consume, para hacer un mundo normal”.

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