Narco sanjuanino fue condenado en Mendoza a 7 años de prisión

El Pebete Sosa, sospechado líder de una banda narco, reconoció el delito de tenencia ilegal de arma de guerra en un juicio abreviado. Además, como había sido condenado por venta de drogas en Neuquén, se unificaron las penas en siete años de encierro.
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Ramón Antonio Sosa Millicay (45), mejor conocido como Pebete, es un condenado narco oriundo de San Juan, que hace muchos años se estableció en nuestra provincia. Entre fines del año pasado y principios de este, tuvo al maltraer a los habitantes del barrio Soberanía Nacional, ubicado en la triple frontera entre Maipú, Godoy Cruz y Luján, por las reiteradas balaceras que protagonizaban él y la banda delictiva que está sospechada de liderar, de acuerdo con los investigadores policiales. Al parecer, se disputaban terrenos de venta de drogas con otras gavillas de la zona, por lo que los efectivos de la zona estuvieron varios meses tras sus pasos.

El 30 de junio, Pebete fue detenido mientras exhibía un pistola, a plena luz de día, en calle Terrada, a metros de su vivienda. Fue imputado por portación ilegal de arma de guerra y pasó al penal de inmediate, debido a que había sido condenado en 2011 por venta de drogas en la provincia de Neuquén. Su situación era sumamente complicada.

A poco más de tres meses de su caida, su abogado defensor pactó un juicio abreviado con la fiscal de Flagrancia Patricia Atur, quien estuvo a cargo de la causa. El viernes por la mañana, Pebete Sosa reconoció su delito en el Juzgado de Garantías de Flagrancia, a cargo de la jueza Maria Julieta Espínola, y recibió una condena de siete años de cárcel. Este monto es porque le unificaron la pena con la que recibió hace seis años por comercialización de sustancias.

Sosa permanecerá en la cárcel mientras sus familiares, que se sospecha quedaron a cargo de la gavilla, continúan con las actividades ilegales, contaron fuentes policiales, quienes tienen pesquisas abiertas contra ellos.

Detención y herencia

Los efectivos de la Subcomisaría Llorens, que tiene jurisdicción en el barrio de Sosa, tomaron conocimiento sobre las actividades de la banda después de que vecinos organizaran una reunión en la que expresaron a los agentes su malestar por los enfrentamientos armados que se registraban casi a diario. Todos señalaban a la banda del Pebete como la responsable.

Desde ese momento, los uniformados iniciarion un exhaustivo seguimiento del Pebete y sus soldaditos. Incluso, habían marcado motos y automóviles en los que se movilizaban pero necesitaban atraparlos in fraganti, con algún elemento o en alguna situación que permitiera darle fuerza a la hipótesis narco.

La oportunidad se presentaría la tarde del 30 de junio. Los policías fueron alertados sobre la presencia de Sosa portando un arma en las inmediaciones de calle Terrada, artería por la que siempre se movilizaba la banda, por lo que se solicitó la colaboración del Grupo Operativo de Prevención.

Tras una breve persecución se logró aprehenderlo. Al registrarlo, se le secuestró una poderosa pistola 9 milímetros. Era una Browning Hi-Power, semiautomática, lista para el disparo. Según fuentes investigativas de la zona, ese es el arma predilecta de la gavilla. "Casi todos tienen 9 milímetros", explicaron.

Pese a la captura del señalado mandamás, la organización no dejó de operar. Es que, se desprende de las pesquisas, varios integrantes de la familia de Sosa conformarían el grupo. Creen que el poder, en un principio, recayó sobre Rodrigo, hijo del Pebete.

Esto porque, tres semanas después de la detención de su padre, el 21 de julio, este joven de 22 años circulaba a bordo un Volkswagen Gol rojo, que ya había sido registrado por los agentes de la subcomisaría. Al divisarlo, sin perder tiempo, se dirigieron a identificarlo y el conductor trató de escapar, pero le dieron alcance a escasos metros.

El joven al volante descendió y, efectivamente, se trataba del hijo del sujeto condenado por estupefacientes en Neuquén. En el interior del rodado llevaba una bolsa con varias dosis de cocaína y marihuana preparadas para la venta, por lo que se le inició una causa federal por tenencia de drogas. Pese al hecho, el joven recuperó la libertad por ser un delito excarcelable.

Tras ese episodio, Rodrigo mantuvo el perfil bajo, confiaron detectives a este diario, por lo que un primo, conocido como el Chano, quien es un hombre de confianza del Pebete, habría tomado la posta y quedó a cargo de la gavilla. Incluso, creen que cambiaron su zona de venta, debido a que poseen varios domicilios en la barriada.

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